;

Enfrentando la realidad

Description

No es fácil aceptar la responsabilidad que por las cosas que hemos hecho mal, y por eso necesitamos a Jesús.

Con todo, él llevará sobre sí nuestros males, y sufrirá nuestros dolores, mientras nosotros creeremos que Dios lo ha azotado, lo ha herido y humillado. Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados. – Isaías 53:4-5

Dice la historia que hace varios siglos en China, un hombre se unió a la orquesta del emperador como flautista. Lamentablemente, no era capaz de tocar ni una nota en su flauta.

Cada vez que la orquesta tocaba, él hacía como que también tocaba. Por este "trabajo" recibía un salario y vivía confortablemente. Todo marchaba bien hasta que un día el emperador pidió a cada músico que tocara un solo. En su desesperación, el flautista trató de tomar lecciones para aprender rápidamente a tocar la flauta y hasta fingió estar enfermo, pero aun así le llegó su turno.

El día en que tenía que ejecutar su solo, sintiéndose incapaz de enfrentar la realidad, el flautista se envenenó.

Aun cuando probablemente nunca se nos ocurra hacer lo que hizo ese flautista, a todos nos pasa que en algún momento nos rehusamos a enfrentar ciertas realidades. Es que no es fácil aceptar la responsabilidad que nos corresponde por las cosas que hemos hecho mal.

Y esa es justamente la razón por la cual necesitamos a Jesús. Quienes tienen a Jesús como Salvador de sus vidas, saben que él ha ocupado el lugar que les correspondía a ellos. Al cargar sobre sí nuestros pecados y el castigo que merecíamos por ellos, Jesús hizo frente por nosotros a nuestra más terrible realidad.

Liberados de esa realidad, ahora podemos cantar alabanzas al Salvador que cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, y fue herido, molido y castigado por nosotros. Damos gracias a Jesús porque, por haber enfrentado nuestra realidad, vivimos en armonía con el Señor en el cielo.

ORACIÓN: Querido Jesús, gracias por enfrentar mi realidad y por darme el regalo de la salvación. Gracias por darme la posibilidad de vivir sin miedo. Te pido que aceptes mi alabanza por todo lo que has hecho por mí, y que me ayudes a ser testigo de tu paz y de tu amor. En tu nombre. Amén.

Please register for a free account to view this content

We hope you have enjoyed the 10 discipleship resources you have read in the last 30 days.
You have exceeded your 10 piece content limit.
Create a free account today to keep fueling your spiritual journey!

Already a member? Login to iDisciple

Related
Ganas de más
Pastor Mao
Resoluciones para no olvidarnos de Dios
Andrés Corson
Incienso
Samuel y Raquel Justo
Ejemplo de obediencia
Pastor Mao
Ojos abiertos en el diario vivir
Living Room
Follow Us

Want to access more exclusive iDisciple content?

Upgrade to a Giving Membership today!

Already a member? Login to iDisciple