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¿En qué confiamos?

Description

En un mundo en el que todo cambia, necesitamos un Cristo que no cambia nunca.

Porque es frágil su confianza, y una tela de araña su seguridad. Confía en su casa, pero ésta no se sostiene; se aferra a ella, pero ésta no perdura. – Job 8:14-15 (LBLA)

Los incendios, inundaciones, terremotos y deslizamientos de tierra afectan cada año a decenas de miles de personas. La mayoría de ellas sufren pérdidas irreparables. Muchos pierden sus casas.

Annie Wilson tenía una casa en la ciudad de Jackson, estado de Mississippi. Los vecinos de Annie, la Universidad Estatal de Jackson, querían expandirse, por lo que compraron el terreno adyacente a su casa y contrataron una empresa para que lo limpiara.

La empresa cumplió con su trabajo, pero resultó ser que el terreno que limpió no fue el que la Universidad había comprado. En algún momento, alguien quiso hacer una broma de mal gusto y movió los letreros y el aviso de demolición del terreno adquirido por la Universidad al de la casa de Annie. La empresa contratada tiró abajo la casa con todos sus muebles, pertenencias y recuerdos.

Nada en la vida es absolutamente seguro. Como dice en el libro de Job... muchas veces las cosas en las que depositamos nuestra confianza son tan seguras como una "tela de araña". Ni siquiera nuestras casas logran mantenerse siempre en pie frente a las inclemencias de la naturaleza.

Razón por la cual, en este mundo que tanto cambia, necesitamos un Cristo que no cambia nunca. El amor del Señor se mantiene constante a través de los altibajos de nuestros días y nuestras noches. La gracia y el perdón que Dios prometió a Adán y Eva se convirtieron en realidad en el nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesús.

Gracias al sacrificio de nuestro Salvador, quienes creemos en él recibimos su perdón y la seguridad de que siempre estaremos protegidos por su amor: aun cuando la economía tambalea, cuando un amigo nos falla, cuando el trabajo que hacíamos no existe más o cuando nuestra casa desaparece.

Tener a alguien en quien podemos confiar plenamente sabiendo que nunca seremos decepcionados, es una de las muchas bendiciones que recibimos cuando depositamos nuestra fe en Jesús.

ORACIÓN: Padre celestial, te pido perdón por todas las veces que he puesto mi confianza en cosas frágiles. Te pido que a través de tu Espíritu Santo me ayudes a confiar cada vez más en ti, quien eres el mismo desde el principio y por la eternidad. En el nombre de tu Hijo. Amén.

Por: Pastor Ken Klaus

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