El trono de gracia

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El mismo Dios cuya túnica llena el templo, anhela que tú, como hijo o hija, simplemente te envuelvas en sus brazos.

Pasaje Bíblico: “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos” – Hebreos 4:16

¿Qué imagen viene a tu mente cuando decimos que Dios está sentado en su trono? Por mi parte siempre me imagino un trono enorme y me veo a mí mismo mirando desde lejos, sintiéndome muy pequeño, como del tamaño del dedo meñique de Dios. La idea de un trono hace que Dios parezca demasiado grande como para estar cerca de mí, demasiado majestuoso como para darse cuenta de que estoy allí.

¡Hay pasajes bíblicos que hablan de cuán grande y majestuoso es Dios en su trono, por supuesto! Isaías 6:1 dice: “El año de la muerte del rey Uzías, vi al Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo”. Y Apocalipsis 20:11 dice: “Luego vi un gran trono blanco y a alguien que estaba sentado en él. De su presencia huyeron la tierra y el cielo, sin dejar rastro alguno”.

Aparentemente en contraste con las ideas anteriores, Hebreos 4:16 dice: “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos”. Después de leer Hebreos 4:16, tengo una imagen completamente diferente de Dios en su trono. Hebreos nos pinta una imagen de un trono de gracia en lugar de un rey lejano. Habla de un trono del que proviene la misericordia y la ayuda para los necesitados, y nos manda a que nos presentemos con confianza ante el trono del Rey de Reyes, Creador y Soberano. Hebreos 4:16 me hace amar cuán grande es Dios sentado en su trono porque cuanto más grande es, más gracia y más misericordia hay.

Tu Dios está lleno de poder y compasión. Su presencia trae tanto temor como gracia. Él es un Dios cuya voz ordena obediencia y está lleno del amor más rico, y te está pidiendo que hoy te acerques a él para que pueda ofrecerte gracia, misericordia y ayuda.

Santiago 4:8 nos dice: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes”. El mismo Dios cuya túnica llena el templo, anhela que tú, como hijo, simplemente te envuelvas en sus brazos. Puedes presentarte audazmente ante el Señor de los Señores y contarle todas tus necesidades. David entendió esto cuando escribió en el Salmo 40:17: “Y a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; ¡no te tardes, Dios mío!”. Y Jesús nos enseña en Mateo 7:7-11:

“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. ¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!”.

Entonces, ¿en qué áreas necesitas la ayuda de Dios hoy? ¿En qué aspectos necesitas su misericordia y gracia en tu vida? Recuerda que Dios no está distante, sino que está más cerca que tu propio corazón. Él es un Dios que lo sabe todo y está lleno de amor y misericordia. Es un padre que da los mejores regalos a sus hijos. Lo que sea que necesites hoy, ven ante el trono de gracia y pídeselo confiadamente. Si tienes hambre de justicia, serás satisfecho. Si necesitas provisión, Dios ha prometido atender todas tus necesidades. Tu Padre celestial te ama y anhela bendecirte con todo don bueno y perfecto.

Guía de Oración:

1. Renueva tu mente pensando en el increíble don de la gracia de Dios.

“Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos” – Hebreos 4:16

2. Pídele a Dios por cualquier necesidad que tengas. ¿Qué necesitas? ¿En qué necesitas la ayuda de Dios?

“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. ¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!” – Mateo 7:7-11

3. Ven al trono de Dios con confianza y recibe la ayuda que desea darte. Acércate a él y deja que su presencia satisfaga tu necesidad de amor, perdón y atención.

“Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” – Santiago 4:8

Cuando hoy necesites ayuda, puedes correr con confianza al trono de tu Padre celestial. Tómate un tiempo a lo largo del día y pídele su ayuda. Si el enemigo ataca con tentaciones, ven ante el trono de la gracia y permite que Dios te satisfaga. Si te topas con un muro, ¡pídele a Dios que te muestre cómo conquistarlo! Él está contigo siempre, y anhela ayudarte en su infinita gracia y amor por ti. No vivas tu vida hoy como si Dios no estuviera allí contigo. Busca su ayuda en cada situación y síguelo por donde quiera llevarte.

Lectura Complementaria: Hebreos 4

Por Craig Denison

 

 

 

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