El Sexo, ¿Espera o Desespera?

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Podríamos parar las voces externas que nos llaman a darle libertad a nuestras emociones, pero ¿cómo paramos las voces internas?

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo” – Eclesiastés 3:11

Parece ser que la cultura de la “new age” está marcada por un factor común: el desenfreno, un comportamiento impulsivo sin moderación, ni orden, ni sentido coherente; esto aplica entre tantas cosas también para el sexo.

Tú y yo sabemos que Dios creó la relación sexual como un regalo para ser solamente abierto dentro del matrimonio, pero sabemos también que algo tan hermoso como el sexo ha sido sacado de su contexto para ser pisoteado, degradado y mal enseñado por prácticas como la pornografía, la pedofilia, el homosexualismo y demás.

El sexo ha sido rebajado hasta el punto de perder su valor real. El mundo de hoy lo ha vuelto algo vulgar y pasajero, cuando debería ser exaltado por ser una de las mejores creaciones de Dios. Pero no, ellos no han tenido en cuenta a Dios en sus acciones, así que Dios les ha entregado a pasiones completamente desordenadas.

Sin que te des cuenta el ambiente te marca el paso y una avalancha de mensajes provenientes de múltiples medios te incitan a dejar tu virginidad, algo que por supuesto ya pasó de moda, y que si la conservas serás el hazme reír de los que te escuchen.

Y aquí estás tú, tratando de no tararear la letra de la canción que canta el mundo y luchando por mantener vivos los principios que has abrazado al conocer a Cristo. Para resistir esta guerra, debes cantar tu propia canción, y debe sonar tan fuerte en tu vida, hasta el punto de ahogar el sonido de afuera.

¿Y el sonido de adentro? ¿Quién lo ahoga?

Puede ser que seas firme ante la presión de tus compañeras, pero te encontrarás con una presión aún más fuerte que todas ellas: tu propio deseo.

Ten cuidado de ti misma porque tu corazón te puede engañar, Dios te diseñó para disfrutar del sexo. Las experiencias sexuales son seductoras y difíciles de resistir. 

Así que habrá ocasiones en las que te sientas estimulada sexualmente, y a menos que tus convicciones sean lo suficientemente fuertes para vencer ese momento de tentación, puede que termines haciendo algo que no querías hacer.

Muchas chicas ante esta presión interna y sabiendo que no pueden satisfacer su deseo sexual con un chico, han optado por recurrir a la masturbación. Manteniéndolo en secreto intentan llevar una vida normal y de aparente comunión con Dios, pero realizar ese tipo de prácticas es equivalente a un pecado moral.

La sociedad te podrá decir que tu cuerpo es tuyo y que puedes hacer lo que desees.

Sí, es verdad que tu cuerpo es tuyo, pero antes de ser tuyo, pertenece a Dios, tú Creador, y en el futuro entregarás no solo tú cuerpo sino tú corazón para unirte a un solo hombre.

En este sentido las relaciones sexuales van mucho más allá del placer momentáneo; las relaciones sexuales solo tienen un sentido válido dentro del matrimonio porque reflejan la unión de dos personas llamadas a ser una sola carne.

Sé paciente: asegúrate de poner buenos cerrojos a tus deseos y pensamientos, y no los abras hasta que sea el momento indicado.

No desesperes, no eres la única que resiste, somos muchas jóvenes que abrazamos un código de pureza y entonamos a una sola voz esta canción.

¿Estás dudando entre tener relaciones sexuales o no? Además de orar a Dios, sería bueno que compartas tu duda con una mujer que sea madura y dé ejemplo en tu iglesia. Ella podrá orientarte de la mejor manera y orar por ti.

Por Angélica Jiménez

 

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