El Príncipe de Paz

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Buscar la paz verdadera es sinónimo de buscar la presencia de Dios, porque él es la paz.

Pasaje Bíblico: “Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz”. Isaías 9:6

Servimos a un Dios que es el autor, dador y sustentador de la paz. Isaías 9:6 profetizó acerca de Cristo diciendo: “Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz”. Para que podamos comprender y vivir con la paz que nos promete la Biblia primero debemos entender la naturaleza pacífica de nuestro Dios.

Las páginas de la Biblia están llenas de declaraciones sobre la naturaleza pacífica de Dios y de su deseo de que haya paz en la tierra. 1 Corintios 14:33 dice: “Porque Dios no es un Dios de desorden, sino de paz”. Romanos 14:17 dice: “Porque el reino de Dios no es cuestión de comidas o bebidas, sino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo”. Y Filipenses 4:9 dice: “Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes”.

Dios anhela traernos paz como sus hijos. Él desea hacernos como él en el sentido de que tengamos paz en medio de cualquier circunstancia. Nada le roba a Dios su paz. Nada puede quitársela. La paz está dentro de la naturaleza misma de nuestro Creador. Y cuando nos acercamos a él, abrimos nuestro corazón y recibimos su presencia, naturalmente nos hacemos como él. Buscar la paz verdadera es sinónimo de buscar la presencia de Dios porque él es la paz.

2 Tesalonicenses 3:16 dice: “Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes”. Lo que se necesita para que tengamos paz “siempre y en todas las circunstancias” es simplemente tener comunión con “el Señor de paz”. Cuando nos reunimos con Dios nos posicionamos para recibir toda la vida abundante que tiene para dar. Al encontrarnos con un Dios pacífico, el peso del mundo parece alivianarse. Al descubrir su amor incondicional, el estrés de buscar continuamente el amor de los demás desaparece.

Servimos a un Dios que tiene paz para nosotros en este mismo momento. Podemos echar todas nuestras preocupaciones y cargas sobre sus hombros. Él puede manejar todas las preocupaciones del mundo porque es el Señor de todas ellas. Tómate ahora un tiempo para encontrarte con el Dios de la paz y recibe esa paz que supera todo entendimiento.

Guía de Oración:

1. Medita en la naturaleza pacífica de Dios. Permite que la Biblia reoriente tu comprensión de quién es Dios y qué siente por ti.

“Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes”. 2 Tesalonicenses 3:16

“Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz”. Isaías 9:6

2. ¿En qué áreas estás hoy sin paz? ¿Qué situación, persona o preocupación te está robando la paz?

3. Recibe la presencia de Dios y la paz que viene al encontrarte con tu Padre celestial. Pon tus preocupaciones sobre sus hombros y recibe la paz que proviene de confiar en la bondad, la cercanía, la capacidad y la disponibilidad de Dios.

“Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes”. 1 Pedro 5:7

“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”. Juan 16:33

A menudo la paz viene por elección. Las cosas de este mundo nos afectan de mala manera cuando no las vemos desde una perspectiva celestial. Pablo escribe en Filipenses 3:8: “Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo”. No permitas que las tensiones de esta vida te roben la paz celestial que se encuentra al confiar en Dios. Confía en que Dios te traerá paz y gozo en medio de cualquier circunstancia, si se lo permites. Que Romanos 15:33 sirva como una bendición y una base de paz para el resto de tu día: “El Dios de paz sea con todos ustedes. Amén”.

Lectura Complementaria: Juan 16

Por Craig Denison

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