El pecado secreto de Serena

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Cualquiera que sea tu lucha, guardarla en secreto no te dará libertad.

Luego de meses de pura miseria, Serena no podía guardar más los secretos. Estaban destruyendo su vida, parte por parte. Cada secreto guardado solo le dificultaba más revelar lo que realmente estaba sucediendo en su vida. Serena y yo éramos amigas. Ella me llamó una noche por teléfono y no pudo aguantarse las lágrimas mientras me compartía lo que había estado ocurriéndole.

Serena me dijo acerca del grupo con quien había estado saliendo. Salía a ver películas restringidas sin el conocimiento de sus padres. Ese compromiso la llevó a otros pecados. Estaba avergonzada mientras hablaba. En el fondo, Serena sabía que lo que estaba haciendo no honraba a Dios y quería parar.

¿Cómo llegó Serena a un lugar tan alejado de honrar a Dios? Todo comenzó cuando ella hizo ese pequeño compromiso. Debió haber dejado de salir con esos amigos cuando se dio cuenta de que ellos estaban en rebelión contra sus padres y contra Dios. En cambio, ella dejó que el miedo a ser rechazada dominara su juicio. El guardar esos secretos y vivir en pecado causó que por meses ella estuviera en miseria y vergüenza. Estaba esclavizada a lo que pensaba que sería “divertido”.

La verdad es que todas luchamos con algo en nuestras vidas, ¿verdad? Serena no es un caso especial. Puede ser cualquier cosa desde ser odiosa con tus hermanos o hermanas a tener una relación secreta con un chico. Quizás luchas con detener pensamientos negativos sobre ti misma, pensando que eres fea o que estas muy gorda o muy delgada. No te ves a ti misma de la forma que tu Creador te ve, un diseño único de la mano de Dios.

Cualquiera que sea tu lucha, guardarla en secreto no te dará libertad.

Necesitas ser honesta con tus padres y decirles qué está pasando en tu vida. Confiésale tus pecados a Dios y pídele que te perdone por rebelarte en Su contra. Es cierto, confesar tus pecados a tus padres puede ser la cosa más difícil que hayas hecho, pero puede ser una de las más liberadoras también.

Proverbios 28:13 dice, “El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y los abandona hallará misericordia”.

Cuando mantienes tus pecados en secreto, le das a Satanás una fortaleza en tu corazón. No dejes la puerta de tu corazón abierta para que Satanás entre y conquiste ese lugar y luego destruir tu vida. Recuerda, el enemigo viene a ROBAR, MATAR, y DESTRUIR (Juan 10:10). Él no quiere que seas abierta con tus luchas y busques ayuda. Él quiere que fracases. Quiere que creas que está bien que mantengas esas pequeñas luchas escondidas, ¡pero no está bien! Las luchas pequeñas se convierten en grandes y lentamente nos derriban.

Cuando confiesas tus pecados, empezará un proceso de sanación en tu vida y empezarás a fortalecerte en esa área de debilidad. Los errores que cometiste en el pasado te ayudarán a aprender y a crecer. Dios perdonará tus pecados si se lo pides con un corazón sincero y honesto.

1 Juan 1:9 dice, “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad”.

Si tienes pecados secretos en tu vida ahora mismo, no esperes otro día para compartírselos a tus padres o a una mujer sabía. Ora para que Dios te dé el valor para ser abierta y honesta. Aun si es algo “pequeño”, preocúpate por el hoy. Serás liberada de esa esclavitud, ¡y ese es el mejor lugar para estar!

El pecado te llevará más lejos de lo que quieres ir. Te mantendrá allí más tiempo del que quieres estar. Y te costará más de lo que quieres pagar. –Anónimo

 

Por Bethany Baird

 

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