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El juego de Whack-a-Mole

Description

Confiemos completamente en Jesús nuestro Salvador, en vez de tratar de resolver las cosas por nosotros mismos.

Dios hacía muchas señales y prodigios entre el pueblo por medio de los apóstoles, y todos ellos se reunían sin falta en el pórtico de Salomón. Ninguno del pueblo se atrevía a juntarse con ellos, aunque el pueblo los elogiaba mucho. Los hombres y mujeres que creían en el Señor iban aumentando en número… El sumo sacerdote y todos los que estaban de su parte, es decir, los de la secta de los saduceos, reaccionaron llenos de celos y aprehendieron a los apóstoles y los echaron a la cárcel del pueblo. Pero en la noche un ángel del Señor llegó y abrió las puertas de la cárcel. Cuando ellos salieron, el ángel les dijo: «Vayan al templo y anuncien al pueblo todas las enseñanzas acerca de esta vida.» – Hechos 5:12-14, 17-20

Quizás conozcas el juego Whack-a-Mole, en el cual cada vez que un topo de plástico aparece por un hoyo, el jugador debe golpearlo en la cabeza con un mazo, obligándolo a volver a su agujero. Es claro que nunca se termina, pues tan pronto como golpeas a uno, aparece otro por otro agujero.

Los líderes religiosos judíos en Jerusalén deben haberse sentido como si estuvieran jugando al juego de Whack-a-Mole. Primero, Jesús había estado sanando, enseñando y haciéndose enormemente popular con el pueblo. Entonces lo detuvieron y lo mataron. Pero ahora Jesús estaba de vuelta, esta vez a través de sus discípulos, quienes también enseñaban y sanaban, y “el pueblo los elogiaba mucho. Los hombres y mujeres que creían en el Señor iban aumentando en número”.

¿Qué podían hacer? Lo mismo que hicieron la primera vez: arrestar a los discípulos, así como arrestaron a Jesús. Pero, una vez más, no funcionó. ¡Un ángel vino y abrió las puertas de su prisión, enviándolos al templo para que siguieran enseñando acerca de Jesús!

Para los sacerdotes debe haber sido increíblemente frustrante. Pero me imagino que también fue bastante duro para los discípulos. No eran para nada tontos. Sabían perfectamente bien que la última vez que los sacerdotes se pusieron tan celosos de alguien, ese Alguien terminó crucificado. Pero eso no los detuvo. Continuaron enseñando a otros acerca de Jesús. ¿Cómo pudieron, cuando sabían el precio que podrían pagar por ello? Solo de una manera: poniendo su confianza y sus miedos en Jesús.

La mayoría de nosotros no vivimos bajo el mismo tipo de persecución que los discípulos. Y, sin embargo, a veces nosotros también sentimos que estamos expuestos al mazo del Whack-a-Mole. Las tentaciones nos persiguen, los problemas nos afligen: enfermedad, muerte, pérdida del trabajo, o del hogar o amistades. Hay veces en que el seguir adelante como cristianos puede ser increíblemente difícil. Creemos que finalmente estamos llegando a alguna parte, y de pronto el mazo nos pega de nuevo.

¿Qué podemos hacer? Exactamente lo mismo que hicieron los discípulos. Podemos confiar completamente en Jesús nuestro Salvador, sin tratar de resolver las cosas por nosotros mismos, sino apoyándonos en Él por ayuda. Él sabe lo que es sufrir y estar cansado. Él nos amó lo suficiente como para morir por nosotros, y ciertamente nos ayudará.

ORACIÓN: Querido Señor, ayúdame a confiar cada momento y problema de mi vida en ti, y fortaléceme a través de tu Espíritu Santo. Amén.

Por: Dra. Kari Vo

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