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El fin, o tal vez no

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¿Cómo mantenemos la esperanza cuando estamos rodeados de problemas por todos lados?

Los que aprehendieron a Jesús lo llevaron ante el sumo sacerdote Caifás, donde estaban reunidos los escribas y los ancianos. Pero Pedro lo siguió de lejos hasta el patio del sumo sacerdote, y entró y se sentó con los alguaciles, para ver cómo terminaba aquello. – Mateo 26:57-58

A menudo me he preguntado por qué la esperanza se considera una virtud. Llaman fe, esperanza y amor a las tres virtudes teologales, y puedo entenderlo respecto de la fe y el amor. ¿Pero la esperanza? Estoy acostumbrada a pensar en ella como algo que simplemente me sucede, dependiendo de las circunstancias de mi vida. ¡Normalmente no me considero responsable de tener esperanza!

Pero entones tenemos a Pedro en esta historia, y empiezo a ver el punto. ¿Qué está pasando por la cabeza de Pedro? Sea lo que sea, no incluye ninguna esperanza, a pesar de todo lo que Jesús ha dicho tan claramente sobre su muerte y resurrección. Pedro sigue a Jesús a cierta distancia, logra entrar al patio y va a sentarse con los guardias. Él no está con Juan o los sirvientes. Está sentado con los opresores de Jesús.

Y Mateo dice: “Se sentó con los alguaciles, para ver cómo terminaba aquello”. Pedro espera un final, un final para Jesús, en el sentido más literal. No espera nada bueno.

Me imagino que Pedro se sintió un cobarde cuando pensó en esto después de la resurrección, cuando quedó claro que todas las promesas de Jesús eran verdaderas. Pero en ese momento parecía razonable. Quizás ese sea el punto. Porque hay momentos en nuestras vidas en que perder la esperanza en las promesas de Dios parece ser lo más razonable. Tener esperanza parece algo tonto.

Entonces, ¿cómo mantenemos la esperanza cuando estamos rodeados de problemas por todos lados? Recordando las promesas de Dios. Ninguna de ellas ha fallado nunca: ni “Te perdono”, ni “Estaré contigo y te libraré”, ni “Vendré otra vez por ti”. Jesús es completamente confiable. Lo sabes por tu propia vida. Pon tu esperanza en él cuando las cosas parezcan oscuras y espera a ver qué hará.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a esperar en ti cuando las cosas parecen desesperadas. Amén.

Para reflexionar:

- ¿De qué manera te ha ayudado Dios en un tiempo sin esperanza?

- ¿Qué promesa de Dios significa más para ti en este momento?

Por: Dra. Kari Vo

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