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El dolor aumenta la resistencia

Description

La vida es una carrera que no se gana por ser los más veloces en la salida, sino por resistir hasta llegar a la meta.

Uno de los recuerdos más intensos de mis años en la secundaria, es la época en la que participé en el equipo de cross country. Cada práctica y cada competencia me dejaban con los pulmones a punto de reventar y con las piernas en agonía.

Cada práctica y cada competencia eran también un juego psicológico. ¿Por qué me sometía a esa tortura? ¿Debía abandonar el equipo y ese estúpido deporte? Pero a medida que iba aprendiendo a correr en medio del dolor, se fortalecieron mi cuerpo y mi mente.

San Pablo sabía que no hay logro sin dolor: “también nos gloriamos de los sufrimientos; porque sabemos que el sufrimiento nos da firmeza para soportar, y esta firmeza nos permite salir aprobados, y el salir aprobados nos llena de esperanza” (Romanos 5:3,4).

Las rosquillas no construyen un cuerpo fuerte, ni el dinero fácil edifica la determinación; cuando aprendemos a vivir con el dolor, nos fortalecemos. Después de todo, la vida nos es una carrera de 100 metros, es una maratón; es una carrera que se gana no por una gran velocidad en la puerta de salida, sino por la resistencia. Y Dios quiere que lo encontremos en la línea de meta; lo desea tanto que está dispuesto a hacernos pasar por situaciones muy intensas para llevarnos allí con la fe intacta.

Oiga, ¡nunca se rinda!

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