El deseo de ser uno

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¿Cómo estás trabajando para que el plan de Dios para la intimidad en el matrimonio se esté cumpliendo en el tuyo?

El Cantar de los Cantares es una poderosa descripción del amor romántico y sensual entre un hombre y una mujer durante el cortejo y el matrimonio. No se trata de una historia cronológica, sino de un conjunto de imágenes en los que vemos a la pareja en diferentes momentos. ¿Quién es esta pareja? Salomón, quien es también el autor del poema, y la sulamita, una mujer del campo de la que no tenemos más datos que los que nos da Cantares.

Dios utiliza la relación matrimonial de esta pareja como ilustración de la relación que Él tiene con Su pueblo. Ilustra el amor, la intensidad y la belleza de la relación que debería existir entre Dios y el creyente. Pero este es un significado secundario, que no puede sustituir el plan literal del poema: la celebración del amor en el contexto en el que Dios lo diseñó: dentro del matrimonio.

El matrimonio fue instituido por Dios antes de la caída con el mandato de que el hombre y la mujer se convirtieran en una sola carne. El creó el deseo de la mujer por el esposo y el deseo del marido por la esposa.

Creó el deseo de ser uno.

El deseo de formar por medio del matrimonio un todo, una unidad de cuerpo, mente, alma y espíritu. Una intimidad que va más allá de cualquier otra relación humana. Una relación en la que hombre y mujer crecen, por separado y en conjunto, en su relación con el Creador.

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”, Génesis 2:18

Dios suplió la necesidad de Adán de tener una compañera que fuera comparable a él, que lo completara, que llenara ese deseo que tenía en su interior. Dios creó a Eva, la ayuda idónea de Adán…

…y te creó a ti y te hizo la ayuda idónea de tu marido.

Una ayuda idónea, una compañera, una mujer que está al lado de su marido, que lo completa, que lo ayuda, lo apoya en todos los aspectos de su vida, que llena ese deseo en el corazón de ambos de ser uno.

Hay una hermosa tradición judía que dice que Dios formó a la mujer del hombre pero no de sus pies para estar debajo de él, ni de su cabeza para estar sobre él, sino de cerca de su corazón para poder amarla.

“¡Oh, si él me besara con besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino. A más del olor de tus suaves ungüentos, Tu nombre es como ungüento derramado; Por eso las doncellas te aman. Atráeme;  en pos de ti correremos”, Cantar de Cantares 1:2-4

La sulamita abre el diálogo con su deseo apasionado por Salomón. Ella quiere recibir y experimentar el amor de su amado ¿Aún sientes deseo por tu esposo? ¿Lo demuestras? ¿Tomas tú también la iniciativa en la intimidad? ¿Se siente tu esposo deseado por ti?

“Porque mejores son tus amores que el vino”.

Para la sulamita, el amor de su amado es más embriagador que el vino. Está intoxicada de pasión por su amado ¿Qué cosas te enamoraron de tu esposo? ¿Quizás ya las has olvidado? ¿Quizás han permitido que el día a día, la rutina y el desgaste de una vida en común apaguen la pasión entre los dos? Recuerda cómo te sentías cuando aún eran novios y se te cortaba la respiración tan solo con que te mirara… ¡Embriágate de amor!

Tu nombre es como ungüento derramado; Por eso las doncellas te aman”.

La sulamita muestra el respeto y amor que tiene por el carácter y la reputación de su amado, por su nombre, que era como ungüento derramado, como fragancia grata, para ella y para los demás. El deseo de la sulamita de ser uno con su amado no sólo respondía a algo físico, sino también a la clase de persona que era este hombre y que los demás podían observar

¿Qué características tiene tu esposo? ¿Qué rasgos positivos puedes enumerar? ¿Estimas a tu esposo por quién es? ¿Haces lo posible para que también otros puedan ver esos rasgos positivos de tu amado?

Atráeme”

Ese es el deseo lógico de una mujer que desea estar con su marido, que desea ser uno con él ¿Es así como te sientes? ¿Quieres estar con él, ser uno con él? ¿O prefieres que esté lejos de ti? ¿Cómo puedes trabajar en tu deseo de ser uno con tu esposo?

¿Estás casada? Disfruta de tu amado, disfruta de su presencia, disfruta de la unidad emocional, espiritual y física que Dios ha preparado para ti. Disfruta del deseo de ser uno. ¿Eres soltera? Espera un poco más amiga, no te apresures.

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