El anhelo de intimidad sin vergüenza

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El pecado trajo de manera inmediata y trágica la vergüenza, la separación y la destrucción a la intimidad perfecta.

Pasaje Bíblico: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados” – Efesios 2:4-5

Toda la humanidad está en una búsqueda constante de intimidad. Nos dedicamos a ganar el afecto de los demás, ya sea de un amigo cercano o de un extraño. Anhelamos ser amados por lo que realmente somos, pero también hemos sido dañados por otros en un intento de encontrar aceptación. Damos nuestros corazones al mundo y esperamos que otros satisfagan nuestro anhelo de aceptación, de amor. Y hemos sido rechazados por las mismas personas y sistemas en los que buscamos satisfacción. Aun así, seguimos adelante. Nos moldeamos y reformamos; cambiamos nuestra imagen o personalidad. Proyectamos quién creemos que deberíamos ser en lugar de quién somos. Proyectamos a quienes creemos que otros quieren que seamos, creyendo la mentira de que quien realmente somos no es suficientes. Y todo el tiempo deseamos que nos conozcan completamente y que nos acepten. Anhelamos la intimidad sin vergüenza.

Esta descripción es válida para todos nosotros, porque todos hemos sido afectados por el pecado original de Adán y Eva. Fue en medio de la perfección que eligieron el pecado en lugar de una relación sin límites con el Padre. Y la Biblia dice en Génesis 3:8 que Adán y Eva “oyeron que Dios el Señor andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera”. Después de que Dios llama a Adán y Eva, Adán responde diciendo: “Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí”. (Génesis 3:10). El pecado trajo de manera inmediata y trágica la vergüenza, la separación y la destrucción a la intimidad perfecta.

Muy a menudo vivimos nuestras vidas como si la Biblia se detuviera en Génesis 3:10. Vivimos alejados de la revelación del amor y afecto incondicional de Dios por nosotros. Génesis 3:21 nos dice: “Dios el Señor hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió”. Dios creó una cubierta para su vergüenza. Los conoció en su debilidad y se las otorgó. Y así como Dios cubrió a Adán y Eva con vestiduras para cubrir su vergüenza, hoy ha hecho un camino para nosotros.

En nuestra debilidad y vergüenza, Dios se encuentra con nosotros y nos llama amablemente. Él nos vistió con la naturaleza perfecta y justa de Cristo. Nuestras vidas están perfectamente escondidas en la suya. En su gracia, nos envuelve con sus brazos y nos habla de su gran amor. Él dice la verdad donde han resonado las mentiras. Habla vida donde parecía solo haber muerte. Él trae luz a los lugares más oscuros y desolados de nuestros corazones. Solo su abundante gracia podría llevarnos nuevamente al redil de su amorosa bondad. La redención y el amor llenan el débil marco del hombre con la gloria de Dios. Somos polvo transformado en la semejanza del Dios viviente. Nuestro destino siempre será la intimidad sin vergüenza, ser completamente amado y completamente conocido por nuestro Padre perfecto.

Tómate un tiempo con la guía de oración para evaluar tu propio corazón. ¿De qué manera sigues escondiéndote de Dios como lo hicieron Adán y Eva? ¿De qué maneras has velado tu corazón como si Dios ya no rasgara en dos el velo que lo separa de nosotros? Que tu tiempo con la guía de oración se llene con nuevos niveles de intimidad al permitir que Dios te conozca plenamente e ilumine la oscuridad.

Guía de Oración:

1. Tómate un tiempo para reconocer cualquier aspecto vergonzoso en tu vida que hayas ocultado a Dios y a los demás. ¿De qué manera estás velando tu corazón? ¿Qué anhelas mantener en la oscuridad?

2. Ahora medita en el amor de Dios por ti. Dios te ama completamente sin importar lo que hayas hecho. Anhela estar contigo sin importar cuán avergonzado te sientas.

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados” – Efesios 2:4-5

“Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor” – Romanos 8:37-39

3. Abre tu corazón a Dios. Habla con él sobre cualquier aspecto vergonzoso en tu vida. Recibe una revelación de su amor incondicional. Permítele llevar su luz sanadora a tu corazón mientras descansas en su amor.

Permitir que nos conozcan completamente siempre da miedo. Tememos que si nos conocen completamente y luego nos rechazan no tendremos nada a lo que aferrarnos. Pero mientras nos permitamos que nos conozcan en forma total, será imposible satisfacer nuestro anhelo de ser completamente amados. Abrir tu corazón, tu pasado, tus debilidades y tus fallas ante Dios es el único camino hacia la curación y la libertad. Permitir que Dios revele su amor incondicional por ti cuando hayas abierto tus peores dolores, pensamientos y pecados te llenará con un amor y seguridad que nunca pensaste que fuera posible. Abre tu corazón a tu amoroso Padre celestial hoy y experimenta el amor que solo puede venir cuando te conocen en forma completa.

Lectura Complementaria: Efesios 2

Por Craig Denison

 

 

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