Dos clases de oraciones

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¿Necesitas más sabiduría o usar la que ya tienes?

“Tiempo después, dos prostitutas fueron a presentarse ante el rey. Una de ellas le dijo, Su Majestad, esta mujer y yo vivimos en la misma casa. Mientras ella estaba allí conmigo, yo di a luz, y a los tres días también ella dio a luz. No había en la casa nadie más que nosotras dos. Pues bien, una noche esta mujer se acostó encima de su hijo, y el niño murió. Pero ella se levantó a medianoche, mientras yo dormía, y, tomando a mi hijo, lo acostó junto a ella y puso a su hijo muerto a mi lado. Cuando amaneció, me levanté para amamantar a mi hijo, ¡y me di cuenta de que estaba muerto! Pero, al clarear el día, lo observé bien y pude ver que no era el hijo que yo había dado a luz. —¡No es cierto! —exclamó la otra mujer—. ¡El niño que está vivo es el mío, y el muerto es el tuyo! —¡Mientes! —insistió la primera—. El niño muerto es el tuyo, y el que está vivo es el mío. Y se pusieron a discutir delante del rey.

El rey deliberó: «Una dice: “El niño que está vivo es el mío, y el muerto es el tuyo”. Y la otra dice: “¡No es cierto! El niño muerto es el tuyo, y el que está vivo es el mío”». Entonces ordenó: —Tráiganme una espada. Cuando se la trajeron, dijo: —Partan en dos al niño que está vivo, y denle una mitad a esta y la otra mitad a aquella.

La verdadera madre, angustiada por su hijo, le dijo al rey:

—¡Por favor, Su Majestad! ¡Dele usted a ella el niño que está vivo, pero no lo mate!En cambio, la otra exclamó: —¡Ni para mí ni para ti! ¡Que lo partan!

Entonces el rey ordenó: —No lo maten. Entréguenle a la primera el niño que está vivo, pues ella es la madre. Cuando todos los israelitas se enteraron de la sentencia que el rey había pronunciado, sintieron un gran respeto por él, pues vieron que tenía sabiduría de Dios para administrar justicia”. – 1 Reyes 3:16-28 NVI


Después de escuchar el devocional, medita en los siguientes puntos:

 

Esta mañana me levanté pensando...

… en que la sabiduría y la justicia van de la mano, así como la necedad y la injusticia.

1. Mediante la sabiduría el corazón se llena de la presencia de Dios. Recordemos que el principio de la sabiduría es el temor del Señor. Si has desarrollado sabiduría es porque, sin lugar a dudas, tienes una relación con Dios. Allí está su inicio, su génesis.

2. Llega el tiempo en el que nos damos cuenta que ya no nos encontramos en la posición de pedir sabiduría sino de usar la que tenemos. Un sabio entiende estos tiempos; mientras que el necio siempre está pidiendo, al ignorar que tiene lo suficiente.

3. Hay dos oraciones que podemos hacer en momentos diferentes de nuestra vida: "dame sabiduría" y "enséñame a usar la sabiduría que tengo".

4. Hay situaciones que van a exigir una cantidad considerable de sabiduría; mientras que habrá otras en donde la sabiduría puede ser usada en pequeñas cantidades.

5. Necesitamos de sabiduría práctica para solucionar algo grande y significativo o algo pequeño y cotidiano. La sabiduría puede ser usada en cualquier momento y situación.

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