Dios no tiene comparación

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¿Cuáles son algunas de las formas en que tratamos de jugar a ser Dios? Quizás puedas sentirte identificada con algunas de éstas:

“Yo, el SEÑOR, creador de todo, que extiendo los cielos yo solo y afirmo la tierra sin ayuda...” , Isaías 44:24b

En el libro de Isaías, Dios repetidamente hace afirmaciones como estas: “Yo soy el SEÑOR, y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios” (45:5a). Esto parecería ser obvio.  Tanto, que a veces quisiéramos responder, “pero claro que no hay otro igual”.

Pero Dios no malgasta Sus palabras y Él tiene una buena razón para incluir este punto tan significativo y repetirlo múltiples veces a través del libro de Isaías.  Tan rápidamente actuamos como si Él no fuera Dios, que es necesario que se nos recuerde todo el tiempo. En ocasiones hasta tratamos de ser nuestro propio dios.

Cuando tratamos de jugar a ser Dios o colocarnos en Su posición, raramente lo admitimos; quizás ni nos demos cuenta cuando lo estamos haciendo. Pero cada vez que elegimos desobedecer las Escrituras, cada vez que tomamos las cosas en nuestras propias manos o que decidimos tomar nuestro propio camino, estamos destronando a Dios y tomando el rol que solo le corresponde a Él. Dios no necesita de nuestra ayuda para hacer funcionar el universo —Él extendió los cielos y lo colocó todo en su lugar por sí mismo. Pero nosotras ¡no nos cansamos de tratar de aconsejarle todo el tiempo!

¿Cuáles son algunas de las formas en que tratamos de jugar a ser Dios? Quizás puedas sentirte identificada con algunas de éstas:

- Cuando aceptamos una oferta de trabajo sin buscar a Dios y sin pedirle que nos dirija… estamos jugando a ser Dios.

- Cuando necesitamos limpiar la casa pero elegimos sentarnos delante del televisor… estamos jugando a ser Dios.

- Cuando sabemos que Dios nos manda a tratar a nuestros esposos con respeto, pero elegimos hablarle con palabras  y actitudes humillantes... estamos jugando a ser Dios.

- Cuando elegimos pasar tiempo con amigas sin pensar que nuestros hijos necesitan nuestro tiempo… estamos jugando a ser Dios.

- Cuando somos descorteses con el empleado de una tienda porque creemos merecer mejor trato… estamos jugando a ser Dios.

- Cuando tratamos de forzar a Dios a que haga excepciones con nosotras o a que cambie Su plan para nuestras vidas porque las cosas no nos han salido de acuerdo a nuestros planes… estamos jugando a ser Dios.

Tómate un tiempo para reflexionar

Pídele a Dios que abra tus ojos a cualquier forma en que estés tratando de instruirle, discutir con Él o desobedecerle.  Lee Isaías 44 en oración y meditación.

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