Dios el dador de fuerzas

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No fuimos creados para vivir la vida por nuestra cuenta. Estamos diseñados para estar en conexión con la fuerza de nuestro Padre celestial en cada situación, relación, trabajo y prueba

Pasaje Bíblico: Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna” – Salmo 73:26

La historia del pueblo de Dios es la historia de las fuerzas de Dios cubriendo nuestra debilidad. Nuestro Padre celestial toma nuestros problemas, pecados, temores y debilidad y los usa como oportunidades para demostrar el poder abrumador de su amor. Él toma aquellos que el mundo considera los más débiles y los usa para lograr obras increíbles y poderosas. Isaías 40:28-31 dice:      

“¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable. Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”.

Nuestro Dios conoce de qué estamos hechos. Él sabe que nuestros cuerpos han venido del polvo y algún día volverán a su forma original. Él sabe que sin su ayuda no logramos nada. Pero la declaración de Pablo en Filipenses 4:13 es tan verdadera para ti y para mí como lo fue para él: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.  Podemos hacer todas las cosas a través de la unción y el poder de nuestro Padre celestial. Podemos enfrentar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino porque nuestro Dios es perfectamente fuerte en nuestra debilidad.

¿En qué áreas de tu vida necesitas la fuerza de Dios hoy? ¿Dónde te sientes débil, impotente o cansado? ¿A dónde necesitas correr pero te sientes agotado? Tu destino no es ir por la vida viviendo únicamente por tu propio poder. Has recibido una nueva identidad como hijo o hija del Dios Altísimo, y él desea desesperadamente vestirte con fuerza y ‚Äč‚Äčenseñarte a usar la autoridad que Jesús te dio.

En Dios puedes derrotar los poderes del pecado y la oscuridad que te han retenido para no avanzar. En Dios, puedes realizar las tareas que se te presentan con alegría, energía y fuerza. Y en Dios, puedes amar y ser amado a tal capacidad que tu actitud, perspectiva y emociones se transformen en reflejos de los de tu Padre celestial.

Pasa tiempo en oración recibiendo la fuerza que viene solo de Dios. Permítele que te llene de visión fresca y alinea tu perspectiva con la de él.

Guía de Oración:

1. Medita en el deseo de Dios de llenarte de fortaleza.

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” – Isaías 41:10

“¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable. Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán” – Isaías 40:28-31

2. ¿En qué áreas necesitas la fuerza de Dios hoy? ¿En qué aspectos te sientes más débil? ¿Dónde necesitas su poder y unción?

3. Pídele a Dios que te llene con el poder del Espíritu Santo. Pídele que te dé a conocer su fuerza. Permite que tu perspectiva y tu mirada cambien a la luz del poder y amor de Dios.

“Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna” – Salmo 73:26

“Es él quien me arma de valor y endereza mi camino; da a mis pies la ligereza del venado, y me mantiene firme en las alturas” – 2 Samuel 22:33-34

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” – Filipenses 4:13

No fuimos creados para vivir la vida por nuestra cuenta. Estamos diseñados para estar en conexión con la fuerza de nuestro Padre celestial en cada situación, relación, trabajo y prueba. Dios anhela llenarnos de fortaleza para lograr la buena obra que preparó de antemano. Él anhela hacernos fuertes en él. No vivas todo tu día con tus propias fuerzas. En su lugar, busca hoy la mano de tu Padre celestial y permite que él te ayude.

Lectura Complementaria: Salmo 73

Por Craig Denison

           

 

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