Dios el dador de consuelo

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Dios se ocupa de convertir lo que tus enemigos quisieron usar para el mal en la fuente misma de tu alegría.

Pasaje Bíblico: Como madre que consuela a su hijo, así yo los consolaré a ustedes” – Isaías 63:13

Isaías 66:13 dice: Como madre que consuela a su hijo, así yo los consolaré a ustedes”. Tu Padre celestial es el Dios del consuelo. Cuando el mundo te pasa factura, él anhela envolverte en su abrazo amoroso y brindarte consuelo para cubrir todo tu dolor. Ante las pruebas y tribulaciones, él desea brindarte consuelo en el hecho de que permite todas las cosas para tu bien. Y cuando todo parece estar en tu contra, él anhela cantarte y consolarte mientras te llena con la alegría y el fundamento de su presencia.

Jeremías 31:13-14 dice: Entonces las jóvenes danzarán con alegría, y los jóvenes junto con los ancianos. Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría. Colmaré de abundancia a los sacerdotes, y saciaré con mis bienes a mi pueblo’, afirma el Señor”. Dios se ocupa de convertir lo que tus enemigos quisieron usar para el mal en la fuente misma de tu alegría. Le encanta transformar lo que una vez fue tu mayor dolor en una razón de gozo. Él anhela llevarte a una vida de abundancia y satisfacción cuando el mundo que te rodea parece estar seco, cansado y agotado.

Dios te está llamando: “Vengan a mí… y yo les daré descanso” (Mateo 11:28). Él te está pidiendo que le abras tu corazón y recibas el consuelo que solo él puede proporcionarte. A veces abrir nuestros corazones puede ser difícil. Para que nuestras heridas sean verdaderamente consoladas y sanadas es necesario permitirle que venga y hable a los lugares vulnerables y doloridos de nuestros corazones. Todos tenemos heridas profundas en las que hemos trabajado incansablemente para mantener ocultas de los demás e incluso de nosotros mismos. Todos tenemos áreas de nuestras vidas que parecen doler demasiado para volver a plantearlas, aun si el mero hecho de traerlas a la superficie fuera nuestra fuente de curación.

Cuando Dios te invita a abrir los lugares heridos de tu vida, debes saber que solo hablará palabras de amor, misericordia y perdón. Debes saber que después de que termine de consolarte, el área que solía ser una herida dañina será una fuente continua de gozo, alegría y vida abundante.

Abre tu corazón a tu Padre celestial hoy mientras oras. Permite que el Espíritu te guíe a las heridas que necesitan ser consoladas y sanadas. Permítele que te envuelva en su presencia amorosa y que te guíe a la vida abundante que pretende para ti.

Guía de Oración:

1. Medita en el deseo y la capacidad de Dios para consolarte en cada dolor. Reflexiona sobre su promesa de proporcionarte descanso donde estés cansado.

“He visto sus caminos, pero lo sanaré; lo guiaré y lo colmaré de consuelo. Y a los que lloran por él les haré proclamar esta alabanza: ¡Paz a los que están lejos, y paz a los que están cerca! Yo los sanaré —dice el Señor” – Isaías 57:18-19

Entonces las jóvenes danzarán con alegría, y los jóvenes junto con los ancianos. Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría. Colmaré de abundancia a los sacerdotes, y saciaré con mis bienes a mi pueblo’, afirma el Señor” – Jeremías 31:13-14

“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso” – Mateo 11:28

2. Pídele al Espíritu que te guíe a las áreas de tu corazón que necesitan ser consoladas y sanadas. ¿Qué aflicciones pasadas o presentes te han herido? ¿Cuál es la fuente de tu luto, tristeza o dolor? ¿Qué anhela Dios sanar hoy?

3. Pídele a Dios que te muestre cómo se siente con respecto a la persona, la situación o la creencia que te hirió. Pídele que te muestre dónde estuvo cuando pasó eso. Permanece en su presencia, permitiéndole hablar, brindar consuelo y sanación. Pasa todo el tiempo que sea necesario para que tu dolor sea confortado.

2 Corintios 1:3-4 dice: “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren”. A medida que recibes sanidad y consuelo, Dios te usará para brindar sanidad y consuelo a los demás. Dios ama usar a los que estaban rotos y ahora están sanos para guiar a otros al lugar del consuelo. Busca a aquellos que sufren en un área en la que Dios te ha sanado y consuélalos con el consuelo que tu Padre celestial te ha mostrado.

Lectura Complementaria: Jeremías 31

Por Craig Denison

 

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