Declare vida

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Santiago nos enseña que nuestra lengua tiene el poder de alterar nuestro destino: no podemos esperar cosechar higos si plantamos viñas.

“La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”. Proverbios 18:21

“Estoy gorda”. "No puedo conseguir un trabajo”. “No puedo hacer nada bien”. “Nunca saldré de estas deudas”. “El Príncipe Encantado está perdido y no logra encontrar el Castillo”.

Con mucha frecuencia escucho este tipo de comentarios de cristianos fieles y yo misma he sido culpable de hacer muchas de estas declaraciones. Declaraciones venenosas que repetimos una y otra vez sin pensarlo dos veces. Muerte y derrota que descuidadamente declaramos para nuestras propias vidas…

Puede ser que hemos crecido escuchando estos comentarios y por consiguiente sencillamente continuamos una “tradición familiar” de auto-devaluación. O puede ser causada por las inseguridades y poca auto-estima. O puede ser un mal hábito.

Ciertamente no podemos olvidar lo poderosa que es la Palabra de Dios para destruir las ataduras y derrotar al enemigo en nuestras vidas. Pero hoy quiero retarnos a pensar acerca de otra herramienta muy poderosa que poseemos: nuestra lengua. Este miembro tan pequeño puede ser usado como una herramienta majestuosa para ayudarnos a construir un futuro brillante o, cuando se usa de una manera negativa, tiene el poder de construir paredes que nos separan de lo mejor que Dios tiene para nosotros.

“De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce”. Santiago 3:10-12

Muchos mensajes y libros enteros han sido dedicados al hecho de que podemos destruir el futuro de un niño con las palabras que usamos frente a ellos. O el hecho de que matrimonios pudiesen ser restaurados si los maridos y sus mujeres fuesen más cuidadosos al refrenar sus lenguas. ¿Pero qué sobre las bendiciones y maldiciones que declaramos sobre nosotros mismos con las palabras que usamos? Santiago nos enseña que nuestra lengua tiene el poder de alterar nuestro destino: no podemos esperar cosechar higos si plantamos viñas. De la misma manera, no podemos esperar cosechar bendiciones si nuestras lenguas declaran palabras de derrota para nuestras propias vidas.

En su libro, “Las palabras pueden cambiar su cerebro”, el Dr. Andrew Newberg y Mark Robert Waldman establecen un caso sobre el hecho de que las palabras pueden literalmente afectar el cerebro. Ellos escriben: “una sola palabra tiene el poder de influenciar la expresión de genes que regulan el estrés físico y emocional”.

“El tener una [palabra] positiva y optimista en su mente estimula la actividad del lóbulo frontal. Esta área incluye centros específicos de lenguaje que están conectados directamente a la corteza motora responsable de que usted se mueva en acción. Y nuestra investigación ha mostrado que mientras más se concentra en palabras positivas, más comienza a afectar otras áreas de su cerebro. Funciones del lóbulo parietal empiezan a cambiar, lo cual cambia su percepción acerca de usted y la gente con la cual usted interactúa. Una vista positiva de usted mismo le favorecerá para ver lo bueno en otras personas, mientras que una imagen negativa de usted mismo le llevará a tener sospechas y dudas. Con el tiempo, la estructura del tálamo también cambiará en respuesta a sus palabras conscientes, pensamientos y sentimientos, y creemos que los cambios del tálamo afectan la manera en la cual se percibe la realidad.”

¿Le gusta cuando la ciencia moderna confirma lo que la palabra de Dios ha declarado por siglos?  Realmente mucho antes de que los científicos pudieran medir los efectos de las palabras y pensamientos en nuestra estructura cerebral, los mensajeros de Dios ya habían declarado el resultado de palabras negativas en nuestras vidas.

Entrando un poco en lo más profundo

Podemos hablar todo el día sobre los efectos de palabras negativas en el lóbulo frontal de nuestro cerebro o los efectos positivos del lenguaje sobre nuestra actividad cerebral. Pero el hecho es que usted y yo sabemos que Dios se preocupa más por las razones por las cuáles somos auto-destructivos con nuestro lenguaje.

Si usted se encuentra diciendo las mismas cosas negativas una y otra vez, pídale al Espíritu Santo que le revele lo que está pasando…

¿Pudiera ser que no se siente digno del amor de Dios? ¿O quizá usted ha creído las mentiras del diablo que ha escuchado repetidamente desde niño? ¿Pudiera ser que usted conecta su valor con atributos materiales o físicos y se olvida de quién es realmente en Cristo? O quizá usted sigue los pasos de sus padres de auto-devaluación y derrota…

Sea cual sea la razón, Dios es fiel para revelárselo. Más importante aún, Él es fiel en equiparle para superarlo, ¡en el nombre de Jesús! Usted debe elegir creer lo que la palabra de Dios dice sobre usted:

Usted es un ser hermoso. Aceptado. Amado.

Usted es capaz. Victorioso. Un conquistador. ¡Parte de la Realeza!

Usted tiene el Río de Vida fluyendo a través de usted. Deje que Su verdad salga de su boca. Deje que le bendiga.

Y la próxima vez que se sienta tentado a declarar muerte sobre su propia vida, muérdase la lengua. En vez diga: “Soy hermoso”. “Dios nunca me ha abandonado”. “Todo lo puedo en Cristo”. “Dios me prospera”. “¡No me aguanto por conocer a mi príncipe!”

¡Elija declarar vida!

Versículos para Meditar:

“El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”. San Juan 7:38

“Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. 1 Pedro 2:9

“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra”. Salmos 139:14-15

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. Jeremías 29:11

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