Debates sin sentido

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Aunque estamos llamados a defender el Evangelio, la verdadera forma de hacerlo es por medio del amor que brindamos.

“Pues el propósito de este mandamiento es el amor…” – 1 Timoteo 1:5

En cada estudio bíblico que hago y al final de cada semana, trato de escribir una carta a mis hijas. Para mí es un ejercicio el resumir lo aprendido durante la semana, eso que quisiera que ellas aprendieran. Leer 1 y 2 de Timoteo, las cartas escritas por Pablo a su hijo espiritual Timoteo, me recuerda esas cartas que les escribo a mis hijas.

Al igual que Pablo, trato de escribir palabras de ánimo y de amor al comienzo de cada una, y mis reflexiones de los versículos de esa semana. Comparto algo de la sabiduría que he podido aprender con los años y les recuerdo que no están solas en su camino de fe.

Mi corazón lleno de amor y mi deseo de pasarles la sabiduría y la instrucción a mis hijas son el mismo amor y deseo que tenía Pablo por Timoteo cuando le escribió esas cartas, miles de años atrás.

Al leer 1 y 2 de Timoteo, es importante que des una mirada al propósito y a la audiencia de estas. Escritas por Pablo, un padre espiritual para el joven Timoteo, estas cartas fueron escritas para animarle, levantarle, enseñarle y darle esperanza. Los libros de 1 y 2 de Timoteo están llenos de poderosos detalles sobre cómo vivir en la luz del evangelio. En estas cartas observarás el cuidado de las palabras de Pablo para el joven, verás las advertencias, consejos y el apoyo brindado por Pablo a Timoteo. Y esos mismos consejos él nos da hoy.

Es importante observar la cultura en la que Timoteo se encontraba, liderando una iglesia que tambaleaba. Éfeso era una de las grandes y principales ciudades del imperio Romano. Al igual que Nueva York, San Francisco o Washington DC, Éfeso era un centro de comercio, política y muchas religiones paganas.

Era también una iglesia con muchos falsos profetas.

“Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería” – 1 Timoteo 3-6

Una de las principales advertencias que Pablo le da a Timoteo es que mantenga lo más importante como lo más importante. En otras palabras, céntrate en las buenas nuevas de la salvación, que solo puede ser encontrada en Jesús. ¿Cuántas veces nos encontramos en debate o argumentos teológicos sin sentido, aquellos que no llevan a ninguna parte, sin propósito y más que verdad son pura especulación?

Esos debates causan división y disensión en vez de fe y amor en Dios. Pablos nos advierte que no enredemos en esos debates insignificantes que alejan a las personas de Jesús. Por el contrario, Pablo indica a Timoteo que siempre vuelva a la Verdad; de vuelta al propósito y la luz del evangelio. Él le indica a Timoteo que vuelva al amor que proviene de un corazón limpio y una fe sincera.

Y miles de años después, él nos direcciona a nosotras de la misma manera.

Mantente enfocada en lo que realmente importa en esta vida. No te desvíes en las conversaciones divisivas que Satanás puede usar para sacarnos de la pista. Tenemos una misión aquí: la gente está sufriendo y necesita conocer el evangelio de Jesucristo. Debemos aprovechar al máximo cada día.

Amigas, pongamos atención a las palabras de Pablo y seamos mujeres tan enfocadas en el evangelio y en la gracia salvadora de Jesús que la tentación de caer en debates inútiles e infructuosos ya no nos distraiga. Seamos mujeres en una misión y tengamos nuestro láser enfocado en un solo objetivo: vivir nuestras vidas para la gloria de DiosVidas que se caracterizan por el amor de Cristo. Vidas que están buscando intencionalmente solo una cosa…  dar a conocer a Cristo. Mi oración por nosotras es esta: que amemos bien desde un corazón puro, de buena conciencia y de una fe sincera.

Hay un mundo muriendo por saber más acerca de la esperanza que llevamos en nuestros corazones. Elijamos ser luz en un mundo oscuro y no ser tentadas a entrar en debates sin sentido que nos hacen perder nuestro tiempo y no glorifican a Dios. A veces, en lugar de participar en debates sin sentido, necesitamos dejar que nuestras vidas hablen más alto que nuestras palabras. La gente no puede discutir con vidas cambiadas.

Recuerda: Eres amada, eres un tesoro y tienes una misión. ¡Así que cumplámoslo!

Desafío: Estás en una misión. ¿Quién, en tu mundo, crees que puedes alcanzar y animar a que encuentre la esperanza en Jesús?

Por Ángela Perrit

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