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Cuando el dolor no puede esperar

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Jesús nos muestra el corazón de Dios; un corazón que siempre busca liberarnos de nuestras cargas.

“Jesús estaba enseñando en una sinagoga, y allí estaba una mujer que hacía ya dieciocho años sufría de un espíritu de enfermedad. Andaba encorvada, y de ninguna manera podía enderezarse. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: ‘Mujer, quedas libre de tu enfermedad.’ Y en el mismo instante en que Jesús puso las manos sobre ella, la mujer se enderezó y comenzó a glorificar a Dios.” – Lucas 13:10-13

Imagina la escena: Jesús está enseñando en una sinagoga cuando de repente se da cuenta de que una mujer está inclinada y no puede enderezarse. Algo está muy mal y, sin duda, también tiene mucho dolor. Se detiene a mitad del sermón, la llama y la cura de inmediato. La mujer queda liberada de sus problemas.

Me encanta esta historia porque a Jesús no le importa interrumpir su sermón y la adoración. Ve a alguien que lo necesita y su reacción es ayudar. Inmediatamente. Sin esperar. Para él, ella es importante.

Esa no fue la actitud del gobernante de la sinagoga, que se molestó por el hecho de que Jesús sanó en sábado. No vio a la persona enferma, ahora sana y fuerte, porque Jesús se preocupó lo suficiente como para ayudarla. Todo lo que pudo ver fue una ley quebrantada.

Esta es la actitud de Jesús hacia ti y hacia mí. Él ve a alguien quebrantado, en problemas, esclavizado, y su primer pensamiento es curarlo, ayudarlo y liberarlo. ¿Es el día de reposo? ¡No importa!

Jesús nos muestra el corazón de Dios; un corazón que siempre busca liberarnos de nuestras cargas. Nuestro dolor es importante para él. No le importa si lo critican por ayudarnos. Tampoco le importa si sufre humillación personal, pena, dolor o vergüenza, con tal que pueda rescatarnos, que pueda liberarnos para la gloriosa vida de los hijos de Dios. Para que esto suceda irá a la cruz y resucitará de entre los muertos para hacernos suyos.

ORACIÓN: Señor y Salvador, gracias por preocuparte tanto por nosotros y nuestro dolor. Amén.

Para reflexionar:

- ¿Alguna vez has ayudado a alguien que estaba enfermo o herido?

- ¿Alguna vez alguien te ayudó de tal manera que te demostró cuánto le importabas?

Por: Dra. Kari Vo

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