Cuando…

Description

No puede subsistir una relación entre dos personas que no se comunican, y lo mismo ocurre entre Dios y nosotros.

“Mas tú, cuando ores…”, Mateo 6:6

La vida cristiana está compuesta de muchas ocupaciones, pero ninguna mayor que la oración.

La oración denota nuestra dependencia de Dios y determina nuestro nivel de intimidad con él, nuestra efectividad en el servicio y la gracia que se manifiesta sobre nuestra vida.

En Mateo 6, dentro del discurso del Sermón del Monte, Jesús utiliza tres “cuando”. Uno de esos “cuando” ocurre tanto en el versículo 5 como en el versículo 6, para decir: “Mas tú, cuando ores”. Es interesante notar que en su conversación Jesús no está hablando de una posibilidad, sino que mas bien está asumiendo y dando por sentado que todo creyente ORA regularmente. Mayor aun, está hablando en imperativo.

No orar, u orar casualmente, es como estar casada o de noviazgo y no hablar con nuestro amado. No puede subsistir una relación entre dos personas que no se comunican. De igual manera, si nosotras no estamos hablando con Dios, esto es mínimo sacando un tiempo cada día, aunque sea una vez al día, muy seguramente estamos viviendo sobre el nivel de la carne y no del Espíritu.

La conversación con Dios alimenta, alumbra, orienta y humilla nuestro espíritu. Nos recuerda que, por cuanto le pertenecemos, debemos hacer Su voluntad y no la nuestra. Nos mantiene sujetas bajo el dominio de la Palabra. Y nos manifiesta cada día su amor y paternidad.

Amadas, es el deseo de Dios que oremos. Buscando captar nuestra atención y entablar una relación, él nos ha hablado de muchas maneras a través del tiempo (Hebreos 1:1-2). Jesucristo también desea que oremos. Con su muerte y resurrección rasgó el velo que nos impedía entrar al trono de la gracia de Dios, y sentado a su diestra vive siempre para interceder por nosotras (Hebreos 7:25). Pero el Espíritu Santo también desea que oremos. Él, por su parte, perfecciona nuestra oración e intercede por nosotras con gemidos indecibles (Romanos 8:26-27). ¡Que privilegio!

Si de bendiciones, favores y fortaleza queremos gozar en este nuevo año, busquemos más el rostro del Señor en oración.

Oración: Padre, permítenos sentir la realidad de tu presencia cuando oremos, de manera que quisiéramos hacer allí cada día una enramada. En el nombre de Jesús, amén.

Please register for a free account to view this content

We hope you have enjoyed the 10 discipleship resources you have read in the last 30 days.
You have exceeded your 10 piece content limit.
Create a free account today to keep fueling your spiritual journey!

Already a member? Login to iDisciple

Related
Orando en la voluntad de Dios
Luis Palau
Ojos velados
Itiel Arroyo
Clave #8 para la oración eficaz – el perdón
Bayless Conley
Una cuestión del corazón
Bayless Conley
El corazón de la cuestión
Bayless Conley
Follow Us

Want to access more exclusive iDisciple content?

Upgrade to a Giving Membership today!

Already a member? Login to iDisciple