Condenando a Dios

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Cuando luchamos y nos irritamos contra las decisiones de Dios sobre nuestras vidas, estamos levantando juicio en contra de Él. Aquí hay algunos ejemplos.

“¿Anularás realmente mi juicio?¿Me condenarás para justificarte tú? ", Job 40:8

Cuando no nos sentimos satisfechas con el plan de Dios para nuestras vidas, podríamos tratar de justificar nuestras acciones pecaminosas condenando a Dios.  Alegamos que Él es muy restrictivo, que Sus caminos son muy difíciles, que Él pide demasiado y así sucesivamente.  Queremos el camino fácil, el camino llano; queremos las bendiciones sin el sacrificio.

- Cuando las Escrituras nos llaman a perdonar, no queremos soltar nuestra ira y justificamos nuestra amargura alegando que Dios nos pide algo imposible.

- Cuando las Escrituras nos llaman a la santidad, queremos continuar coqueteando con la inmoralidad y justificamos nuestro pecado alegando que Dios espera demasiado.

- Cuando las Escrituras nos llaman a una vida de negación a nosotras mismas y aun queremos continuar atiborrando la carne, justificamos nuestra lujuria alegando que Dios es muy restrictivo.

- Cuando las Escrituras nos llaman a vivir una vida sirviendo a los demás y nosotras queremos continuar viviendo para nosotras mismas, justificamos nuestro egoísmo alegando que los caminos de Dios son muy difíciles.

- Cuando las Escrituras nos llaman a contar nuestras pruebas como gozo pero elegimos rendirnos ante ellas, justificamos nuestra autocompasión alegando que Dios es indiferente.

Cuando nosotras como mujeres luchamos y nos irritamos contra la elección de Dios en lo referente a nuestro género, cuando resentimos Su diseño para nosotras, cuando discutimos y nos rebelamos ante Sus propósitos particulares y específicos para nosotras, estamos levantando juicio en contra de Él. Y en esos momentos la pregunta de Dios muy bien podría ser aplicada a nosotras: "¿Podrá el que censura contender con el Todopoderoso? El que reprende a Dios, responda a esto”, Job 40:2.

Podemos cegarnos de tal forma en nuestro entendimiento que terminamos engañándonos a nosotras mismas creyendo que nosotras sabemos mejor cómo llevar nuestras vidas.

Tómate un tiempo para reflexionar

  • ¿Te has encontrado a ti misma respondiendo de algunas de las maneras listadas más arriba?
  • ¿Estarás justificando tu desobediencia en algún área y por ello condenando a Dios?
  • Lee las preguntas que le hace Dios a Job en el capítulo 40, versículos 1–14, y aplícalas a ti misma.  Dios lo resume todo en el verso 14 al afirmar que si Job puede contestar afirmativamente todas estas preguntas entonces, sin titubear, debería tomar la posición de Dios.  ¿Cómo podría esto aplicarse en tu vida?
  • Lee la respuesta de Job en el capítulo 42, versos 1–6. Personaliza su respuesta como lo consideres apropiado y expresa los sentimientos de tu corazón a Dios.

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