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Cola que pisar

Description

Aunque tratemos de cubrirlos, nada podrá tapar los pecados que tengamos atados y con los que podemos tropezar.

“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales”, Génesis 3:7

Lo primero que le hizo Satanás a Adán y a Eva fue darle una cola, una cola de pecados. En el momento que comieron del fruto prohibido fue descubierta su desnudez, dejándolos en total vergüenza.

Al darse cuenta de su condición, rápidamente cosieron hojas y se hicieron delantales. Parece que sus encuentros con Dios eran siempre de frente puesto que no prestaron cuidado a sus espaldas, dejándola completamente al descubierto. Pero Dios, que todo lo ve y todo lo sabe, se percató de inmediato de su falta y más bien reemplazó sus delantales con túnicas. Solo las túnicas de la sangre del sacrificio podía cubrir su vergüenza para presentarse delante de Dios.

Es interesante como nosotras, al igual que los padres de la raza, también maquillamos nuestras vidas llenas de pecado y presentamos un tremendo frente a los demás, mientras detrás arrastramos una cola. Al igual que Adán y Eva ignoramos que nada hay que se esconda de Dios. No importa cuánto nos esforcemos por mostrar un frente atractivo, Él ve detrás de la escena. Él nos conoce por dentro y por fuera, escudriña nuestros corazones y no se hará el de la vista gorda.

Amadas, nada hay que temer. Seamos francas, abiertas y transparentes con Dios. Mientras nosotras dejamos áreas descubiertas, Él cubre nuestros pecados y nuestra vergüenza con la sangre de Cristo. Presentémonos delante de Él para que, como a nuestros primeros padres, nos cubra con la túnica de su justicia, la sangre del perdón y la restauración que su hijo Jesucristo derramó en la cruz por nosotras.

Botemos los delantales de nuestra propia justicia y vistámonos de Cristo, nuestra túnica.

Oración: Padre Dios, gracias porque no tenemos que escondernos detrás de nuestros pecados pretendiendo que todo está bien, cuando tenemos cola que pisar. Ayúdanos a deshacernos de ella para que el diablo no la pueda pisar más y acusarnos. Confesamos nuestras culpas para que nos laves con la sangre de Cristo y nos restaures a una nueva dimensión de intimidad Contigo. Te alabamos porque tú si eres digno y santo. En el nombre de Jesús, amén.

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