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Cinco razones para derramar tu corazón ante el Señor

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En medio de las circunstancias más difíciles, derramar nuestro corazón ante Dios es el mejor paso hacia la libertad.

El Salmo 142 sólo tiene siete versículos, pero en ellos podemos encontrar cinco razones por las cuales orar y derramar nuestro corazón ante el Señor. En este Salmo vemos a David huyendo del rey Saúl y escondido en una cueva. Quizás la de Adulam (1 Samuel 22) o Engadi (2 Samuel 24). Sea cual fuere el lugar, encontramos a un hombre sólo y asustado que tiene plena confianza en Dios a pesar de las circunstancias. Un hombre que derrama su corazón ante Él.

1. Porque Dios escucha.

Con mi voz clamaré a Jehová; Con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; Delante de él manifestaré mi angustia”, Salmo 142:1-2

Cuando tenemos algún problema o pasamos un mal momento, es a Dios a quien debemos recurrir en primer lugar. Nos es mucho más fácil acudir a una amiga, a nuestro esposo... pero en esas ocasiones en las que apenas podemos expresar lo que nos pasa, las personas pueden no comprender lo que hay en nuestro corazón. Dios siempre escucha, siempre comprende, siempre oye con compasión y está atento a nuestras peticiones.

2. Porque Dios sabe.

“Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda”, Salmo 142:3

Donde nosotras sólo vemos dolor, pruebas, sufrimiento, angustia... Dios ve un camino, una salida, una experiencia transformadora, una oportunidad de crecer.

3. Porque a Dios le importa.

“Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida”, Salmo 142:4

Las personas tienen límites. Hasta las amigas más fieles y dispuestas a ayudar no pueden soportar toda la carga de nuestro corazón. Incluso en ocasiones no tenemos a nadie con quien poder descargarnos, lo que suma a nuestro problema la horrible sensación de que nadie comprende lo que nos pasa o que a nadie le importa. Dios nos invita a derramar nuestro corazón a Él… Él es nuestro refugio:

“Clamé a ti, oh Jehová; Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes”, Salmo 142:5

4. Porque el tiempo de Dios es perfecto.

“Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido”, Salmo 142:6

Dios iba a trabajar en la vida de David, iba a librarle del peligro que amenazaba su vida a Su tiempo. El tiempo de Dios siempre es perfecto, Él no llega tarde ni permanece indiferente. Dios tenía un tiempo perfecto para David, para Israel y para propósitos mayores que superan nuestro entendimiento.

5. Porque Dios puede cambiarte.

“Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio”, Salmo 142:7

Desde la profundidad de la caverna en la que se encontraba, David no oró para que Dios los liberara a él y a su ejército, él oró para que liberara su alma. Generalmente oramos para que Dios cambie nuestras circunstancias y no nos preocupamos de que cambie nuestra alma, nuestro corazón, nuestra mente. No vemos la prueba como un proceso. Dios quiere librarnos de las ataduras de nuestra propia alma, no solo de las circunstancias que nos rodean.

¿Tienes un corazón abatido? ¿Estás en una situación en la que ya no puedes más? Derrámalo ante Dios. Él te va a escuchar y va a actuar de una manera u otra. Él escucha, comprende, es Soberano y puede cambiarte mientras cambia tus circunstancias.

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