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Casos extraordinarios

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No importa cuál sea nuestra situación o urgencia, Cristo tiene el poder y la respuesta.

“Y me ha dicho: ‘Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad’. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”, 2 Corintios 12:9

¿Has considerado los siguientes pasajes?

“Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos” (Marcos 6:41)

“Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos” (Lucas 21:1-3)

“Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar” (Jueces 7:7)

Incomprensible ¿verdad? Cristo ha dicho:

“Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20)

“Porque muchos son llamados, y pocos escogidos (Mateo 22:14)

Estos pasajes nos enseñan algunas lecciones que valen la pena tener presente: 

  • Dios trabaja con lo poco.
  • Dios multiplica lo poco que tenemos.
  • Él es soberano en los cielos y en la Tierra.
  • Las multitudes no impresionan a Dios, basta la sinceridad de dos o tres.
  • El tiempo y la matemática de Dios es muy distinta a la nuestra.
  • Más vale depositar todo en manos de Dios porque Su poder se perfecciona en nuestra debilidad.

Amada, no importa cuál sea tu situación o urgencia, Cristo tiene el poder y la respuesta. Ya que nuestros tiempos están en Sus manos, cuéntale tu pena, deposítala a Sus pies y espera en Él. Recuerda que “Su poder se perfecciona en nuestra debilidad”.

Oración: Amado Señor, te exalto. Definitivamente como son más altos los cielos que la Tierra, así es tu poder y sabiduría, más altos que la mía. Gracias porque estas historias me confirman cualidades y virtudes maravillosas de tu persona, las cuales me ayudan a conocerte más. ¡Oh! Ayuda mi incredulidad y acrecienta mi fe. En el nombre de Jesús, amén.

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