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Cargo de conciencia

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Con Cristo encontramos la paz que necesitamos mientras nos abre nuevas puertas para renovar nuestras vidas.

“Sr. Palau:

He tenido un novio con quien acabo de terminar por motivos muy personales. Pero tengo el cargo de conciencia de que tuvimos caricias demasiado íntimas, aunque nunca llegamos a tener relaciones sexuales. ¿Cree que Dios puede perdonarme? Y si es así, ¿podré participar de la Sagrada Comunión?”

Respuesta:

Por supuesto que Dios quiere perdonarla tan pronto usted se lo pida. La Biblia dice que Dios es amor. Él envió a Su Hijo Jesucristo al mundo para perdonar y no para condenar. Hay una promesa fabulosa en la Biblia en 1 Juan capítulo 1 que dice:

"Si confesamos nuestros pecados Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad".

Si usted le cuenta a Dios lo que me cuenta en su carta, y le pide perdón, puede estar segura de que al instante estará perdonada. Desde ese momento olvide el pasado y comience a vivir con Dios.

Pero ante todo, después de hacer su confesión a Dios, pídale a Cristo que venga a su corazón y tome control de su ser. Con Cristo usted tendrá la paz que su conciencia necesita y nuevas puertas se van a abrir en su vida renovada por Cristo.

En cuanto a su participación en la Sagrada Comunión, quiero decirle que una vez que haya confesado su pecado a Dios y haya aceptado Su perdón, usted puede y debe como cristiana verdadera regresar a participar del pan y de la copa que son símbolo del cuerpo y de la sangre de Jesucristo. No tiene que temer, porque la Biblia dice que cuando confesamos sinceramente nuestros pecados a Dios, "la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado". Esto lo encontramos también en 1 Juan capítulo 1.

Lea la Biblia diariamente y hágase parte de un círculo de cristianos que amen a Cristo.

Espero que esta respuesta le ayude a gozar de esperanza, alegría, entusiasmo y un futuro maravilloso. Le recomiendo que no se apresure a buscar otro novio. Confíe en Dios y espere para que Él le presente un día al hombre que la hará verdaderamente feliz. Y no deje de participar del símbolo precioso que es la Sagrada Comunión.

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