Cómo usar el crédito

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Son pocos los casos en los que el crédito debe ser usado para adquirir un bien o suplir una necesidad económica. El Dr. Andrés Panasiuk nos dice cuáles.

Los días en que se pagaban las cosas con efectivo parecen cada vez más arcaicos. Incluso existen comerciales que dan la idea de que el consumidor que paga en efectivo echa a perder el ritmo de vida de los demás. En Cultura Financiera enseñamos cómo vivir una vida libre de deudas para alcanzar la prosperidad integral y la paz interior. Por ello queremos ayudarte a entender cómo es que se maneja el crédito en estos tiempos.

La deuda, un estigma negativo en el pasado, hoy se acepta como una útil herramienta cotidiana. Ya no se habla de eliminar la deuda, sino de “administrarla”. Sin embargo, como bien decía el rico Salomón hace más de 3.000 años, «el rico se enseñorea del pobre, y el que pide prestado es esclavo del que presta».

Se dice que la financiación es una herramienta fundamental en el manejo del dinero. Pero, para ser beneficiosa, debe estar bien administrada. Un préstamo mal manejado puede conducirte a la quiebra. Entonces, ¿en qué casos es conveniente usar el crédito?

Primero debemos entender que el crédito es positivo para adquirir activos que suben de valor. Aquellos que de una forma u otra sería difícil comprar sin un préstamo. Por ejemplo: una casa o un auto, que son muy caros como para comprarlos con efectivo. Esta suele ser la única forma de adquirir bienes esenciales para las familias que se encuentran en los primeros años de actividad laboral.

Como segundo punto, debemos entender que el crédito también puede usarse para la educación. En ocasiones conviene tomar créditos para estudiar porque luego, cuando uno tiene un salario más alto, puede pagar el crédito. Así mejorará el estatus social de la familia.

Además, otra forma de usar el crédito es como inversión. Podemos invertir para montar un negocio o ampliar uno existente. También podemos usarlo como capital de trabajo. Existen préstamos empresariales —que también pueden asumirse de manera individual— con el fin de aumentar el patrimonio familiar o personal.

El crédito también puede usarse por conveniencia, pero uno tiene que tener el compromiso absoluto de pagar la cuota mensual. Podrías designar $200 mensuales como gastos en alimentación y hacer las compras con cheques (si existen en tu país) o con una tarjeta de crédito/ débito. No importa la herramienta que uses si al final del mes ese crédito se paga por completo. Si llega el fin de mes y no has pagado el 100% de la tarjeta de crédito, deberás hacer una cirugía plástica. Tendrás que cortar la o las tarjetas y entender que ni tú eres para las tarjetas, ni las tarjetas no son para ti.

Recuerda, el crédito no es un gran pecado, el problema es cómo lo usamos.

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