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Brillen como estrellas (Parte 28)

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¿Si a los padres humanos les gusta escuchar a sus hijos, cuánto más al Padre Celestial?

Las estrellas de Dios oran

Un tipo duro del oeste le explicó a un ministro por qué no oraba mucho: “Orar es mendigar. Y yo no le mendigo nada a nadie”.

Ese hombre llevó la autosuficiencia a un triste extremo. De hecho, orar no es mendigar. A los padres humanos les agrada escuchar a sus hijos y les encanta ayudar a los niños en los momentos de necesidad. ¿Cuánto más se complace absolutamente nuestro gran Padre Celestial en la íntima comunicación espiritual que Él inventó, bendice y garantiza?

Este es el concepto: el Señor del universo invita a todos los creyentes a que envíen sus mensajes al trono por medio de Su Salvador Jesús. Promete que responderá todas las peticiones de la manera que sea mejor para nosotros. Está lleno de cosas buenas para darnos y espera intencionalmente que se las pidamos.

¿Qué necesita usted en este momento? Estas son unas maravillosas palabras de aliento de Pablo para usted: “Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). Recuerde esto: orar no es mendigar, es responder a la dulce invitación de mi amoroso Padre.

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