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Brillen como estrellas (Parte 11)

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Decir siempre la verdad, aunque pueda causar molestias a corto plazo, acelera la curación y edifica el carácter.

Usted probablemente es muy consciente de lo mucho que lo han ofendido otras personas con sus palabras. Las palabras airadas y temerarias pueden destruir reputaciones, llevar a la gente a la cárcel, arruinar matrimonios y afectar la autoimagen de los niños, tanto que algunos jamás se recuperan.

Al mismo tiempo puede ser que usted no esté tan consiente de la manera como sus palabras han ofendido a otras personas. El apóstol Santiago dice que la lengua es un mal que no puede ser refrenado y que está llena de veneno mortal. ¿Qué tan venenosa es su boca en este momento? ¿Podría usar un santo enjuague bucal para suavizar lo que sale de ella?

Las estrellas de Dios dicen la verdad

Las mentiras son naturales. Los niños no tienen que tomar clases para mentir ni pasar una semana en un campamento sobre mentiras para convertirse en expertos en la materia. Angustiosamente pareciera que descubren muy pronto en la vida que, mintiendo, pueden evadir la culpa y echarla a otros; que así pueden deshacerse de la responsabilidad y evitar problemas. Es muy fácil. Sólo hay que hablar.

Pero los adultos mienten tanto como los niños o mucho más, e incluso se vuelven más sofisticados y astutos en sus mentiras. Las investigaciones de la policía sobre crímenes y los juicios en las cortes necesitarían sólo la cuarta parte del tiempo que utilizan si tan solo la gente dijera la verdad, si no dijeran mentiras.

Brille como una estrella. Sea diferente. Esta es la mejor manera: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos” (Colosenses 3:9).

Las mentiras corrompen el carácter y lo destruyen. Decir la verdad, aunque pueda causar molestias a corto plazo, acelera la curación y edifica el carácter. Dios le promete que su vida será mejor si deja de decir mentiras y comienza a decir la verdad. ¿Le cree a Dios? Acepte el reto y salga de la duda.

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