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Bebiendo de aguas sin fin

Description

Fuimos hechos para experimentar verdadero descanso y satisfacción en un solo lugar y a través de una sola relación: la intimidad con el Padre.

Pasaje Bíblico: “Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida”. Juan 4:10

En Juan 4:7-15 encontramos una poderosa metáfora que ilustra el deseo de Dios para su pueblo:

“Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo: ‘Dame un poco de agua’. Pero, como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió: ‘¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?’. ‘Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida’. ‘Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo; ¿de dónde, pues, vas a sacar esa agua que da vida? ¿Acaso eres tú superior a nuestro padre Jacob, que nos dejó este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y su ganado?’. ‘Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed —respondió Jesús—, pero el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna’. ‘Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni siga viniendo aquí a sacarla’”.

Fuimos creados con una sed insaciable de relación con Dios. Fuimos hechos para experimentar verdadero descanso y satisfacción en un solo lugar y a través de una sola relación: la intimidad con el Padre. En Jesús encontramos lo que nuestros corazones han estado buscando desde nuestro primer aliento. En Jesús encontramos un camino hacia el Padre que no es producto de nuestra exploración o nuestro andar errante, sino de su amor inquebrantable y su búsqueda incesante.

Jesús nos mira a ti y a mí hoy y nos ofrece agua vivificante que sacia nuestra sed más fundamental. Él coloca dentro de nosotros un “manantial del que brotará vida eterna”. Nos da acceso claro e ilimitado a la intimidad con Dios para que nuestros corazones se desborden con ríos de su amorosa bondad. Y este amor no es algo por lo que tengamos que luchar. No es algo por lo que tenemos que trabajar para ganar. Más bien, es un regalo gratuito, como la salvación, el cual podemos recibir simplemente abriendo nuestros corazones.

Tómate un tiempo hoy para recibir lo que Dios da libremente. Encuentra descanso y propósito en la intimidad con tu Creador. Deja de esforzarte y abre tu corazón al Dios que te amó desde el principio y bebe profundamente del pozo infinito del amor constante de Dios.

Guía de Oración:

1. Medita en Dios como tu fuente de satisfacción y de vida.

“Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida”. Juan 4:10 

“Con alegría sacarán ustedes agua de las fuentes de la salvación”. Isaías 12:3

2. ¿En qué áreas de tu vida necesitas hoy las aguas vivificantes de la presencia de Dios? ¿Dónde necesitas que él te llene para que puedas vivir desde un lugar de desbordamiento?

“Regaré con agua la tierra sedienta, y con arroyos el suelo seco; derramaré mi Espíritu sobre tu descendencia, y mi bendición sobre tus vástagos”. Isaías 44:3

3. Saca de las aguas del amor de Dios. Recibe su presencia y encuentra descanso para tu alma en su amor constante.

“En verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas”. Salmo 23:2-3

Cuando vivimos repletos de la bondad de Dios nos posicionamos para ver al Cielo venir a la tierra. Salmo 84:5-7 LBLA dice:

“¡Cuán bienaventurado es el hombre cuyo poder está en ti, en cuyo corazón están los caminos a Sion! Pasando por el valle de Baca lo convierten en manantial, también las lluvias tempranas lo cubren de bendiciones. Van de poder en poder, cada uno de ellos comparece ante Dios en Sion”.

El valle de Baca era el lugar más seco de la zona. No era un lugar marcado por manantiales o lluvias tempranas. Pero cuando el pueblo de Dios pasa tiempo llevando sus corazones hasta su presencia, o Sión, hace que lo que estaba seco y cansado sea un lugar lleno de vida y salud. Toma lo que una vez fue desolado y lo hace fértil y vivo. Confía en que, al pasar tiempo con el Señor, te convertirás en un instrumento de su reino. Confía en que a medida que tu corazón sea transformado por su amor, él te usará para transformar el mundo a tu alrededor. Que hoy seas un poderoso instrumento de renovación y redención, al vivir desde un lugar de intimidad con tu Creador.

Lectura Complementaria: Salmo 84

Por Craig Denison

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