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Asuntos financieros (Parte 16)

Description

Todos somos custodios y administradores de la generosidad de Dios.

Sea un buen administrador para Dios

Para ser sinceros, todos tenemos que admitir que dedicamos la mayor parte de nuestras oraciones a pedir cosas. Pero lo que no hacemos suficientemente es pedir sabiduría y fortaleza para cuidar mejor de lo que ya tenemos.

Todos somos custodios y administradores de la generosidad de Dios, pero, siendo otra vez sinceros, es fácil ver nuestras posesiones, nuestro trabajo y nuestra familia como algo que tenemos garantizado y, al mismo tiempo, descuidarlos cuando soñamos con una ampliación.

“Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas y mira con cuidado por tus rebaños, porque las riquezas no duran para siempre, ni una corona es para generaciones perpetuas” (Proverbios 27:23,24).

En el mundo antiguo, tener ganado era como tener dinero en el banco, era así como se acumulaba la riqueza y se medía el poder. El rebaño necesita atención cuidadosa o no se reproduce en el momento adecuado. Una manada que no se reproduce desaparece en pocos años.

La mayoría de nosotros no tiene ganado, pero podemos hacer el inventario de lo que estamos administrando para Dios. Podemos estar orgullosos de nuestra mayordomía. Podemos pedir el perdón sanador de Cristo para los enredos y el daño que hemos hecho. Y podemos pedir y esperar la sabiduría y la fortaleza del Espíritu Santo para mejorar en la administración.

Es liberador vernos cada vez más como empleados en la inmensa y maravillosa compañía de Dios. A Él le agrada que nos ocupemos de nuestra parte de la empresa.

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