Alto costo

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Ningún precio que tengas que pagar o que hayas pagado se compara con el que Cristo tuvo que dar injustamente por nosotros.

Nadie tiene mayor amor que éste, que es el poner su vida por sus amigos. – Juan 15:13

Sara es una mujer de 47 años que trabaja duro por su dinero. Pero grande fue su sorpresa cuando la Universidad de Notre Dame, lugar donde trabaja, le mandó un cheque por más de $28.000, cuando en realidad lo que le correspondía cobrar eran $29.87.

Sabiendo que todo no era más que el producto de un error humano o de computadora, Sara llamó a la universidad para comunicar el sobrepago, pero nadie le devolvió la llamada. Varias veces volvió a llamar, pero nunca tuvo respuesta.

Finalmente, imaginándose que la universidad no quería o no necesitaba el dinero, se compró un automóvil usado pero casi nuevo.

Fue entonces cuando en la Universidad se dieron cuenta del error que habían cometido, y la llamaron para pedirle que por favor devolviera el dinero. El problema fue que, a esa altura, Sara ya no tenía todo el dinero.

Como resultado, la Universidad y Sara acabaron en la corte. Finalmente acordaron que, por los próximos 28 años, Sara va a pagar a la Universidad $50 al mes. Lo que quiere decir que, cuando termine de pagar la deuda, tendrá 75 años de edad.

Puede que la ley se haya aplicado y que se haya hecho justicia, pero que el precio que Sara tiene que pagar es un poco alto.

Sin embargo, la multa de Sara no es nada comparada con la de nuestro Salvador quien, a pesar de no haber cometido ningún mal ni ningún error, cargó con la culpa de los pecados de la humanidad.

Aun cuando él no cometió pecado alguno, fue declarado culpable para que nosotros pudiéramos ser perdonados. Él era (y es) el eterno Hijo de Dios, y aun así murió en la cruz para que nosotros vivamos eternamente.

¿Fue injusto? ¡Fue el suceso más injusto en la historia de la humanidad! Jesús sufrió todo esto para que fuéramos perdonados y reconciliados con nuestro Padre celestial.

Como Jesús mismo dijo: Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por los amigos.

ORACIÓN: Querido Jesús, te doy gracias por ese amor que no puedo comprender ni reconocer en toda su magnitud. Tú fuiste declarado culpable para que yo fuera hallado inocente de todas mis culpas. Estaré eternamente agradecido por eso. En tu nombre. Amén.

Por: Pastor Ken Klaus

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