Aguas turbulentas

Description

Las circunstancias pueden golpearnos como las olas, pero Dios está listo para sacarnos y llevarnos sobre ellas.

Pero en su angustia clamaron al Señor, y él los libró de su aflicción: convirtió la tempestad en bonanza, y apaciguó las amenazantes olas. Ante esa calma, sonrieron felices porque él los lleva a puerto seguro. – Salmo 107:28-30

Recuerdo cuánto disfrutaba la playa cuando era niño. Jugaba todo el día en el agua montando las largas y onduladas olas. Era muy divertido... hasta que subía la marea. Las pequeñas olas en las que acababa de hacer surf se volvían amenazantes y, antes de darme cuenta, golpeaban la orilla una tras otra.

Cuando la primera se estrelló contra mí, me llevó debajo de la superficie. Saqué la cabeza del agua, jadeando, solo para ser empujado otra vez bajo el agua. Me pareció una eternidad hasta que finalmente llegué a la orilla magullado, exhausto, sin aliento, pero seguro.

En estos días, las "olas" vienen en otras formas: proyectos que tienen que ser terminados, facturas que se vencen, mi esposa que se queja de que no pasamos suficiente tiempo juntos, y los niños, que por más que son preciosos, se han convertido en pequeños monstruos.

Cuando le cuento esto a un amigo, rápidamente me responde con una letanía propia. Otro me dice: "Todo va a estar bien", a lo que respondo: "Gracias. Estoy mejor." Y otra, alguien a quien le pido consejos de vez en cuando, dice que va a orar por mí. Finalmente, el locutor de la radio dice que es un asunto de fe: no estoy confiando lo suficiente a Dios con mi vida.

Estoy seguro de que no soy el único que está pasando por esto. La vida puede ser abrumadora a veces, muchas veces. Cuando por fin llega el momento en que crees que puedes respirar, aparece otra ola y te golpea. He intentado aferrarme a las cosas para tener seguridad, pero mi trabajo, mis posesiones, mi dinero y mis relaciones no han sido la respuesta.

Entonces, un día, cansado de buscar desesperadamente respuestas mundanas, miré a Aquel que se enfrentó a más de lo que nunca sabré, Jesús, y vi cómo mi pecado siempre se interponía. Mi quebrantamiento espiritual era una realidad, pero sabía que Dios no nos había dejado varados, condenados por la ley. Al contrario: “Dios ha hecho lo que para la ley era imposible hacer, debido a que era débil por su naturaleza pecaminosa: por causa del pecado envió a su Hijo en una condición semejante a la del hombre pecador, y de esa manera condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la ley se cumpliera en nosotros, que no seguimos los pasos de nuestra carne, sino los del Espíritu” (Romanos 8:3-4).

Mi esperanza ahora está en la promesa de una nueva vida disponible para quienes confían en el Señor Jesucristo para su salvación. Y lo más gracioso (aunque no lo sentí en ese momento) es que Dios usó esas olas para quebrar mis defensas y falsas esperanzas y llevarme a un punto en el que no me quedaba más esperanza sino solo confiar en Él.

Y pensar que Él había estado allí todo el tiempo.

ORACIÓN: Padre celestial, cuando las tormentas de este mundo sacudan nuestra vida, recuérdanos que tú estás allí listo para sacarnos de las turbulentas aguas de la vida. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.

Para reflexionar:

1. Si alguna vez te has sentido abrumado por la vida, ¿qué hiciste para superarlo?

2. ¿Crees que es cierto que las adversidades nos hacen más fuertes? ¿De qué manera?

Please register for a free account to view this content

We hope you have enjoyed the 10 discipleship resources you have read in the last 30 days.
You have exceeded your 10 piece content limit.
Create a free account today to keep fueling your spiritual journey!

Already a member? Login to iDisciple

Related
Fuerte o débil
Larry Burkett
La Victoria Surge de la Adversidad (Parte 1)
Bayless Conley
Paz en toda circunstancia
Primeros15
Cuando las cosas se complican, ¡no abandones!
Un Milagro Cada Día
¿Quieres tirar la toalla?
Un Milagro Cada Día
Follow Us

Want to access more exclusive iDisciple content?

Upgrade to a Giving Membership today!

Already a member? Login to iDisciple