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A veces Dios demora Su respuesta

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¿Has visto cómo otros reciben respuesta a sus oraciones mientras que tú sigues sin tenerla?

“Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá. Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto... ...vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente…  …entró donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años”, Marcos 5: 21-43

La única hija de Jairo estaba muriendo. El rogó que Jesús viniera y pusiera Sus manos sobre ella para que fuera sanada. Probablemente sus ruegos eran repetidos y desesperados ante la agonía de la niña. La angustia de este padre y sus ruegos se transmiten a través de sus palabras.

La Biblia nos dice que Jesús fue con él. Pero, en el camino, Jesús fue interceptado por una mujer con flujo de sangre. Ella había estado sufriendo por 12 años con su enfermedad y sabía que Jesús podía curarla… y lo hizo, consumiendo un tiempo valioso durante el cual la hija de Jairo falleció.

¿Has pedido algo desesperadamente? ¿Has estado esperando una respuesta a tu oración? ¿Has visto cómo otros reciben respuesta a sus oraciones mientras que tú sigues sin tenerla?

Puedo ver a Jairo impaciente, preguntándose por qué tardaba tanto, por qué tenía que ayudar a otra persona si su hija lo necesitaba con urgencia.

Quizás te encuentres hoy en una situación desesperada. Tal vez te van a cortar la luz, se te termina el tiempo de trabajo o tienes un familiar enfermo. Tal vez tu matrimonio se está terminando o un hijo se ha ido de tu casa en malos términos… Y  te quedas ahí, sentada en el banco de la iglesia escuchando los milagros que Dios hace en la vida de otros y las respuestas a sus oraciones, mientras piensas qué has hecho mal para que Dios no te escuche… ¿Por qué a ti no? ¿Cuál es el problema?

La gente vino a decirle a Jairo que no molestara más a Jesús porque su hija había muerto. El retraso había sido demasiado largo. La esperanza se había esfumado. “La mujer recibió la bendición y mi hija está muerta”, pensó Jairo. Sus miedos se habían hecho realidad. Era demasiado tarde. Todos decían que ya no había esperanza… pero Jesús se rehusó a escucharlos, se negó a aceptar lo que decían, ignoró sus palabras.

No temas, cree solamente” (Marcos 5:36) le dijo a Jairo. No temas. Cree.

Rehúsa escuchar a personas a tu alrededor que digan que no hay esperanza. Ignora los susurros del diablo en tu oído diciéndote que Jesús se ha olvidado de ti y de tu petición.

Y el milagro ocurrió. La niña murió, pero Jesús le devolvió la vida. La demora de Jesús, aunque dolorosa, no era una negativa. Era una forma de probar y aumentar la fe de Jairo. No sé en qué situación te encuentras hoy, no sé cuál es la petición que Dios está demorando en contestar, pero que no tengas respuesta no quiere decir que Dios se esté negando a darte el anhelo de tu corazón.

Una demora de Dios puede significar dos cosas: Que tu fe está siendo probada hasta el momento en el que tu oración sea contestada afirmativamente. Que no estás pidiendo algo conforme a la voluntad de Dios y la respuesta final va a ser “no”.

En mi caso hay dos oraciones especiales que aún no han sido contestadas, pero eso no significa necesariamente que la respuesta vaya a ser “no”. Así que, mientras siga sin recibir respuesta, seguiré elevando mis peticiones al trono de la gracia y esperando la respuesta del Dios Soberano.

Sabemos que los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos y que Su manera de hacer las cosas es diferente a la nuestra (Isaías 55:8-9). Uno de ellos es hacer que tu fe y tu confianza crezcan…

…fe en que Él lo puede concedernos nuestra petición,

…confianza en caso de que no lo haga.

Nuestro carácter es probado cada vez que vemos que otros son bendecidos, que se suplen sus necesidades, que son sanados, que son restaurados… mientras nosotras seguimos esperando una respuesta. Recuerda que Él no se olvida, que Él conoce tu corazón, conoce tus deseos y sabe qué es mejor para tu vida.

Recuerda que no siempre nos da lo que queremos, sino lo que necesitamos, aunque no seamos conscientes de nuestra propia necesidad. Recuerda que los tiempos de espera son oportunidades para crecer en conocimiento de Él, en fe, en paciencia.

No te desanimes, Dios ha escuchado tu oración. No temas, cree solamente.

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