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365 días

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Dios nuevamente pone delante de nosotros 365 días para escribir nuevas memorias de Sus bondades diarias en nuestras vidas.

“Pero esto consideraré en mi corazón, y por esto esperaré: Que por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias; nuevas son cada mañana. ¡Grande es tu fidelidad!”, Lamentaciones 3:21-23

Llegó enero y con él termina la muy esperada época de navidad. Es tiempo de guardar las luces, los arbolitos y los adornos navideños. Es tiempo de mirar hacia adelante, de hacer planes, proponerse nuevas metas, retomar los estudios e iniciar nuevamente las labores.

Es año nuevo y la mejor forma de comenzar este año es poniendo todas nuestras metas y deseos en las manos de Dios, reconociendo que Dios es Soberano y es quien decreta cada propósito que se llevará a cabo en nuestra vida.

Es maravilloso saber que Dios nuevamente pone delante de nosotras 365 días para escribir nuevas memorias de sus bondades diarias en nuestras vidas. Las misericordias de Dios no fallan; cada mañana, al despertar, podemos estar confiadas de que por su gran amor y fidelidad, Él será nuestro proveedor, sustentador y cuidador.

Dios te ha bañado desde tu nacimiento con infinitas bondades. Te regaló padres para venir a este mundo, te dotó de sabiduría para pensar y decidir. Te dio lágrimas para reír y llorar, te dio la capacidad de conmoverte ante lo bello y lo bueno. Te colocó en medio de un vasto universo para que apreciaras su grandeza y su infinito poder. Te ha dado salud y trabajo para sostenerte. Te ha llenado de amigos, hermanos, del cariño de tanta gente y, junto con ellos, te regaló también la capacidad de amar y perdonar, y por si fuera poco hace más de dos mil años te dio el regalo más grande: A su hijo Jesucristo, y con Él, la Salvación que te garantiza una vida eterna a los pies de Dios.

No seamos olvidadizas, ¡Cuan fácil olvidamos sus bondades! Que en este nuevo año, cada día vengamos ante Dios agradecidas por su eterna bondad y misericordia, reconociendo que Él es el dueño de todas las cosas.

¿Qué memorias escribirás cada día? Que las dificultades no cieguen tus ojos para ver las bendiciones de Dios en tu vida. Cuando lleguen los retos y desafíos, recuerda que también las dificultades son parte del propósito final de Dios para bendecirte, enseñarte, e instruirte para esta vida y para la venidera. ¡Gracias, Dios, por la abundancia de tu misericordia!

Oración: Dios, gracias. Gracias por darme tanto sin merecerlo, mi corazón se regocija por tu gran amor y misericordia. En el nombre de Jesús, amén.


Por Jeanette Lithgow

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