28 días de luz

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¿Qué se puede aprender de los momentos dolorosos, como la pérdida de un bebé?

“He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”, Salmos 127:3

Llegó como se fue: de manera inesperada. Primeramente lo vimos como un milagro. Para lo segundo, todavía no encuentro palabras. Lo cierto es que, en ambos casos, supe de inmediato de qué se trataba.

Mi corazón me dio la noticia de su llegada y se partió en mil pedazos luego de hacerme sentir su partida. Ese día descubrí que esperaba mi primer bebé. La alegría invadía mi cuerpo, temblaba desde la cabeza hasta los pies, lloré de felicidad.

Inmediatamente sentí paz, no recuerdo haberme sentido antes tan serena y tranquila. De repente, me sentí acompañada y protegida por quien, a su vez, yo ya protegía. Sinceramente, no esperaba tanta bendición. Mi esposo estaba de viaje, así que esperé a que él llegara para darle la noticia. Iniciamos los chequeos rutinarios y todos mis parámetros estaban perfectos y en orden divino.

Acoplarnos fue fácil. La ilusión y el amor surgieron de inmediato. Nuestro bebé llegó en una época difícil y tumultuosa, y nos regaló paz y esperanza. Su estadía con nosotros fue corta, a pesar de los cuidados y, una vez más, el amor. No puedo decir que entiendo por qué tuvimos que conocer la otra cara del milagro, pero sí que el Señor siempre tiene planes de bien y no de mal para nosotros.

¿Qué aprendí? Aprendí como Maestra del Bien a descansar y confiar ciegamente en mi Creador. Aprendí a esperar Su tiempo; un tiempo perfecto donde todo fluye y el viento soplará a nuestro favor. Aprendí que aunque el viento se desate, estaremos confiados porque el Maestro está en nuestra barca. Aprendí que una oración sincera y de corazón, tarde o temprano traerá el milagro como recompensa. Pero, sobretodo, aprendí que el Señor todo lo conoce y permite.

Oración: Señor, gracias porque aunque en medio de la prueba no podemos entender, al final todo obra para bien a los que te amamos. En el nombre de Jesús, amén.

Por Keila Matos

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