¡Corre por tu vida (espiritual)!

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No es casualidad que en la Biblia se use lenguaje metafórico sobre los atletas al hablar de la vida y la perseverancia cristiana.

Era un tiempo difícil, acaba de tener una de las caídas más dolorosas e inesperadas de mi vida. Con razón la Palabra dice que “Aquel que esté firme cuide que no caiga”. Atravesaba una especie de desorden espiritual y emocional y fue ahí cuando esta recomendación —que ha sido un recurso ideal para mantenerme firme en medio de tentaciones— llegó a mí a través de mi mentora.

El ejercicio físico te ayudará a fortalecer tu voluntad. Aunque es bueno para todos los creyentes, como soltera la disciplina que implica hacer ejercicio te permite someter tu voluntad y deseos en beneficio de un bien mayor y que aprendas a poner la voluntad por encima de las emociones.

Y es lo más recomendable para esos tiempos en los que no puedes dominar tus impulsos o que tu voluntad no está fuerte. El comenzar una rutina causa todo lo que te he dicho anteriormente. Además, el ejercicio genera hormonas que ayudan a bajar la ansiedad y, como sabes, eso es muchas veces un causante de caer en las tentaciones.

Relación entre el ejercicio físico y la vida espiritual

Todo lo que nos ayude a disciplinarnos es bueno porque contribuye a que toda nuestra vida se discipline. Y la disciplina es terreno fertil para la piedad. Requiere enfoque, levantarse temprano, dominio propio, perseverancia, resistencia, en fin, todas esas virtudes que son importantes en la vida espiritual.  Si las ejercito físicamente, esto también puede contribuir a mi disposición de "ejercitarme para la piedad". Me ayuda a hacer de esto una posibilidad en mi vida: "Todas las cosas me son lícitas, pero no todas son de provecho. Todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna", 1 Corintios 6:12

No fue casualidad que el autor de Hebreos y Pablo usaran mucho lenguaje metafórico de los atletas, comparaciones con los atletas, al hablar de la vida y perseverancia cristiana:

"Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante", Hebreos 12:1

"¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero sólo uno obtiene el premio? Corred de tal modo que ganéis. Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Por tanto, yo de esta manera corro, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aire, sino que golpeo [a] mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado",1 Corintios 9:24-27

"Más bien disciplínate a ti mismo para la piedad", 1 Timoteo 4:7

Para cerrar debo decirles que esto verdaderamente funciona. En mi caso, el ejercicio que hago es correr y en ocasiones me he visto a mí misma corriendo por mi vida espiritual; me pongo mis zapatos para correr y lo hago hasta que mi cuerpo se calme y las hormonas tiren la toalla. 

Por Clara Nathalie Sánchez Díaz

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