“Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien…”, Tito 2:3
¡Tito 2:3 nos exhorta a ser una Maestra del Bien!
Una Maestra del Bien es una mujer cristiana que, lejos de ser perfecta, tiene una conducta que le permite instruir a otras bíblicamente en aras del matrimonio, el hogar y lo personal.
Pablo nos describe el conjunto de responsabilidades y cualidades que como tales debemos cultivar y desempeñar. Entre ellas:
1. Mantener una conducta y un testimonio que honre a Dios y nos de la autoridad para enseñar a otras.
2. Ocuparnos en enseñar e instruir a las más jóvenes a ser mujeres y siervas de Dios, con lecciones prácticas sobre cómo llevar la familia y el hogar, y qué conducta debemos observar.
Lo señalado por Pablo es una labor doble, un reto de doble filo, de autodisciplina para las maestras y de enseñanza para las jóvenes. Las maestras deben modelar su enseñanza de modo que las jóvenes tengan el vivo ejemplo de lo que deben ser y cómo se deben conducir, y se sientan inspiradas a seguir su instrucción.
Que el Señor nos ayude a retomar nuestro papel como mujeres; como ayuda idónea, como siervas de Dios y como Maestras del Bien.
Oración: Señor, tu Palabra nos reta a ser mejores, e invertir nuestra vida en enseñar a otras más jóvenes. Que pueda yo honrar tus mandatos presentándome en todo como ejemplo de buenas obras. En el dulce nombre de nuestro Señor Jesucristo, amén.