El apóstol Pablo estaba escribiendo a una de las primeras comunidades cristianas no judías en la ciudad de Colosas. Después de un tiempo de haber recibido las buena nuevas, con el trajín de la vida ellos comienzan a apartarse de las enseñanzas que habían recibido…
Increíble ¿cierto? No sé ustedes, pero yo, miles de años después, me puedo fácilmente identificar con estas personas. En esta carta Pablo toca varios temas prácticos para la vida de un seguidor de Cristo y, antes de despedirse, les dice esto:
“Dediquen siempre tiempo a la oración, y den gracias a Dios. Oren también por nosotros, y pídanle a Dios que podamos anunciar libremente el mensaje y explicar el plan secreto de Cristo. Precisamente por anunciarlo estoy ahora preso. Pídanle a Dios que yo pueda explicar ese mensaje con toda claridad. Usen su inteligencia para tratar como se debe a los que no confían en Cristo. Aprovechen bien cada oportunidad que tengan de conversar con ellos. Hablen siempre de cosas buenas, díganlas de manera agradable, y piensen bien cómo se debe contestar a cada uno”, Colosenses 4:2-6 (TLA).
¡Tremendo pasaje! Muchas veces pensamos que compartir con las personas acerca de Cristo, el evangelio, solo se debe hacer desde los escenarios de nuestras iglesias, cuando la realidad es que la iglesia somos todos aquellos que nos llamamos seguidores de Cristo, no se trata de un edificio. Compartir/Predicar/Evangelizar es simplemente vivir lo que creemos, no debe ser una opción ni ser reducido a un ministerio especial, es quien y lo que nosotros somos.
Hoy le pido a Dios que nos ayude para poder ver claramente cada oportunidad que Él ponga en nuestras vidas, para conectar a las personas con Jesucristo. Que a medida que nos acerquemos más a Él, nos llenemos de Su gracia cuando hablamos con las personas que Él ha puesto en nuestro camino.
Que no solo le podamos mostrar a las personas lo bueno que pueden ser sino, más bien, que podamos resaltar cuán hermosas y únicas son, porque Dios las ha hecho para Su gloria. Que en nuestras conversaciones siempre podamos resaltar más las virtudes que los errores en las personas. Que siempre estemos alertas para orar y darle las gracias por todo lo que Él ha hecho, hace y seguirá haciendo en nuestras vidas y las de aquellos que nos rodean. Que le podamos dar las gracias por retarnos diariamente para ser quien Él nos ha llamado a ser.
Aprovecha todas las oportunidades que Dios ponga en tu vida, porque a través de ellas Él podrá traer miles de personas de muerte a vida.